Aprender a escribir II: La importancia de las anotaciones.

Posted on October 4, 2014

Todo escritor es al mismo tiempo un gran observador del mundo que le rodea. Esta máxima se cumple especialmente en el caso de los guionistas, que escriben pensando de manera visual porque el medio cinematográfico se lo exige. Un escritor, como cualquier otro artista, es un catalizador que transforma sensaciones humanas en expresión artística, y la percepción visual es uno de los sentidos más importantes del hombre. Las escenas que narran las letras son siempre antes una imagen virtual en la mente del escritor.

Cuando escribes un libro creas un mundo propio, realista o imaginario, y ese mundo debe estar vivo y completo. Imagínalo como una gran ciudad que vibra con el trasiego de personas y vehículos, con la actividad de sus comercios y la vida de sus gentes, de tal forma que sin ellos no existiría. Tu libro también está habitado por personas y todo tipo de elementos a los que debes insuflar vida, carácter y verosimilitud. Los habitantes de tu relato forman parte del espíritu de la historia y colaboran en la creación de una argamasa que mantiene el conjunto enmarcado dentro de un contexto unitario.

Tu libro podría ambientarse en un lugar solitario y casi libre de vida. Pero incluso el más yermo de los desiertos requiere tratamiento para que se convierta en un lugar con identidad propia y distintiva. Dotar de esencia a los elementos de tu historia no consiste solo en preocuparse de lo material, sino también de la carga conceptual. Las arenas, a pesar del vacío que representan, tienen un poder evocador inigualable.

Por tanto, todo paisaje y toda situación que protagonizan una escena deben recibir el toque personal de la imaginación del autor. Todo contexto requiere un trabajo extenso para que cobre vida a todos los niveles: tanto físico como abstracto.

¿Cómo llenar tu mundo?

Un primer instrumento es la documentación. Básicamente, cuando escribimos un libro emplazado en una época histórica concreta, sobre unos hechos determinados o que tratan sobre una disciplina específica, tenemos que recurrir a fuentes de información fiables para ceñirnos con exactitud y corrección a esas referencias que estamos utilizando.
La documentación tiene relación con el aspecto de la historia. En el ejemplo de nuestra gran ciudad, la documentación nos daría el nombre de la misma, de sus calles, el año, el fondo histórico, los modelos de coche que transitan por la calzada, la vestimenta de los viandantes, lugares de interés, etc.
En ocasiones la documentación también forma parte del drama directamente. Por ejemplo, si nuestro libro versa sobre un personaje o acontecimiento histórico concreto, la documentación tendrá un papel protagonista o participante, no será solo un aspecto formal.

Pero normalmente lo que sucede es que el drama dependa de la imaginación e inspiración del autor. Este es el segundo instrumento con el que cuenta para rellenar su mundo, personal e intransferible, y el que establece la narración en sí. En el ejemplo de la ciudad, sería lo que determinase qué habitantes son los protagonistas, qué problemas se les presentan, cómo se comportan y los eventos y situaciones concretas a los que se enfrentan dentro de la historia.

La imaginación del ser humano es volátil. Va y viene, oscila y desaparece. Es por ello que es imprescindible recurrir a las anotaciones, la herramienta básica del escritor, para dejar por escrito sus frutos. La imagen típica de una nube de “post-it” sobre un tablón es el mejor icono para describir la naturaleza de las anotaciones: registrar un montón de ideas que por ahora están desordenadas y no tienen conexión, pero que son el germen de algo superior.

La imaginación de un escritor es poderosa e ilimitada, pero en ocasiones se atasca y solicita acercarse a la realidad. El mundo nos surte de inspiración gratuita. La inspiración para dar con personajes, hechos, anécdotas y situaciones únicas reside en una actividad tan sencilla como es salir a la calle con un cuaderno de notas para explorarlas y hallar lo que necesitamos.

Cuando hayas examinado tu ingenio y tu bagaje vital, visita entonces lugares concurridos como aeropuertos, centros comerciales, calles transitadas… En estos emplazamientos podrás observar una gran cantidad de personas con distintas fisonomías y rasgos originales, ya sea en su físico o en su vestimenta, y que puedes trasladar a tus personajes. También anotarás conductas, anécdotas y episodios espontáneos que podrás añadir a tus escritos adaptándolos convenientemente. Por supuesto tus viajes son otro filón para extraer material en forma de lugares y paisajes que puedas utilizar en tus novelas.

No hay excusas para perder esta información gratuita tan valiosa. Con las aplicaciones móviles que existen hoy en día no puede alegarse que el cuaderno pesa mucho en la mochila o que no hay sitio donde dejarlo si queremos hacer otra cosa.

Por último, no desprecies tampoco el poder de los sueños. Ten a mano un cuaderno de notas o una grabadora al lado de la cama. Entre el festival de incongruencias oníricas, hay algunas especialmente inspiradoras o reveladoras. Mucho antes de que Freud estableciera la interpretación de los sueños, los griegos antiguos y otras culturas practicaban la oniromancia, la adivinación a través de ellos. Los sueños cuentan con un componente narrativo de pureza total.

Al respecto es conocido el caso de la composición de la famosa canción “Yesterday”, por Paul McCartney, el cual, según se cuenta, soñó con la melodía y corrió rápidamente al piano al despertarse para grabarla antes de que se le olvidara.

No seas confiado e indolente. Tanto los sueños como las ideas espontáneas que se te ocurren mientras observas el mundo que te rodea se olvidan con facilidad si no dejas todo por escrito al instante. No pierdas una gran idea por no haberla apuntado víctima del sueño o la pereza.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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