Aprender a escribir VI: El descubrimiento I

Posted on November 12, 2014

Es momento para tratar otro recurso clásico de la narrativa que tiene un peso fundamental en el desarrollo de los personajes y que consiste en una forma de descubrimiento: la anagnórisis.

Este término fue utilizado por primera vez por Aristóteles y significa literalmente “reconocimiento”. La anagnórisis es el momento concreto de la narración en el que el personaje descubre algo sumamente importante sobre su propia historia, su identidad, sus orígenes o su círculo íntimo. La anagnórisis no es otra cosa que ese instante en el que el personaje se da realmente cuenta de la verdad de las cosas.

Esta revelación no es una cuestión trivial, sino que conforma una manifestación que llega incluso a resultar traumática para el personaje que la experimenta, que comprueba cómo el mundo que creía conocer se desmorona ante él en cuestión de segundos, para bien o para mal.

La anagnórisis contaba con un papel fundamental dentro de la tragedia griega, donde los autores gustaban de escribir obras donde los protagonistas se mantienen ciegos ante la verdadera realidad y se creen dueños de su destino. Solo cuando los hados y la necesidad se imponen, cae la venda de los ojos del personaje, y este comprueba la verdad en su máxima expresión, generalmente cuando ya es demasiado tarde.

El ejemplo más clásico es el de la tragedia de Sófocles: “Edipo Rey”.
La historia de Edipo comienza con su abandono al nacer por parte de sus padres, Layo y Yocasta, reyes de Tebas, por temor a que se cumpla un oráculo que vaticina que, algún día, él asesinará a su padre y se casará con su madre.
Dejado en el bosque para morir, es rescatado por un pastor y adoptado por los reyes de Corinto. Cuando es adulto, Edipo recibe el mismo oráculo que se ofreció a sus padres biológicos, y huye aterrorizado de Corinto, pensando que el vaticinio se refiere a sus padres adoptivos.

El destino quiere que en el camino a Tebas, se encuentre con Layo, su padre verdadero, y acabe con su vida tras una discusión. Ya en Tebas, y después de haber derrotado a la esfinge que aterrorizaba la ciudad, se casa con la reina viuda, Yocasta, su madre, cumpliéndose el funesto oráculo.
“Edipo Rey” narra los momentos finales de esta historia, cuando Edipo va descubriendo la terrible verdad mediante deducciones y descubrimientos fortuitos. Una vez revelados los hechos, Yocasta se suicida y Edipo enloquece, automutilándose y exiliándose para siempre de la vida en sociedad.

Este momento climático es el que provoca la anagnórisis. Es un momento de gran tensión emocional para el personaje que le lleva a tomar una decisión definitiva y drástica. Es importante que entiendas el peso que supone este descubrimiento para el ánimo de tu personaje y el devenir de los hechos. Se trata de una verdadera conmoción.

Los griegos antiguos utilizaban normalmente la anagnórisis en el momento decisivo de la historia, dando un vuelco total a las expectativas del protagonista y desencadenando el final. Las tragedias se convertían en una sucesión de pequeñas revelaciones que unidas resultaban en el objetivo último de la obra: el cumplimiento del implacable destino que gobernaba la historia.
En las tragedias se cumple la máxima de Esquilo: “El conocimiento acarrea sufrimiento”. La verdad resulta más dolorosa que la ignorancia.

La narrativa ha vivido miles de años de evolución. La anagnórisis sigue estando disponible, pero no tienes por qué ceñirte a los métodos expeditivos de las tragedias griegas. No contemples la anagnórisis como la materialización de la voluntad del implacable destino en tu obra. Más bien, estima la anagnórisis como lo siguiente:
-En todo relato puedes introducir incertidumbre en el nivel de conocimiento que tienen tus personajes sobre asuntos de vital importancia que, cuando son descubiertos, generan una gran tensión emocional, tanto en ellos como en el lector.

De ti depende hacer reposar todo el sentido de tu historia sobre este momento de revelación y sobre la información asociada que se mantenía oculta hasta entonces, o simplemente hacer que este concepto forme parte de la idea principal del relato.

Por ejemplo:
En Star Wars, el momento de anagnórisis más claro sucede cuando Luke Skywalker combate a Darth Vader, el implacable lord Sith servidor del Emperador. Cuando Luke está acorralado, Vader le conmina a unirse a él y pasarse al lado oscuro, a lo que Luke se niega. Entonces Vader le pregunta si nunca le han hablado sobre su padre, que fue un famoso caballero Jedi. Luke responde que sí, que sabe que él, Vader, lo mató. Entonces el lord Sith le rebela la terrible verdad, para desesperación de Luke:
-No, Luke, yo soy tu padre.

Date cuenta de cómo el mundo de Luke se derrumba. Él, que ha decidido llegar a ser caballero Jedi para combatir el lado oscuro, en parte para derrotar a aquel que creía que había asesinado a su padre, se encuentra no solo con que sigue vivo, sino que es uno de los líderes del Imperio y del lado oscuro de la Fuerza.
Este momento de anagnórisis, al igual que ocurría en las tragedias griegas, sucede al final de una de las películas de la saga, en su momento decisivo. También provoca en Luke una conmoción emocional que casi le lleva a cometer suicidio. Pero en Star Wars la historia principal no es la búsqueda por parte de Luke de su padre, ni siquiera su venganza personal ante el que creía asesino de este. Es la restitución del equilibrio de la fuerza en el universo. En este caso, la revelación de Vader como padre de Luke conlleva un sentido casi irónico: Luke, para derrotar al lado oscuro, va a tener que acabar hasta con su padre, combatir su propio origen. Es una batalla que requiere todo su compromiso. Es decir, el descubrimiento fortalece el conflicto principal, no es en sí el motivo más relevante de la historia.

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Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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