Aprender a escribir VIII: Planificar tu historia. Introducción.

Posted on December 18, 2014

Cuando comencé a consultar libros teóricos y manuales para aprender a estructurar una historia, ya fuera en forma de novela o de guión para una película, todos los autores coincidían a la hora de realizar una serie de recomendaciones comunes. Una de ellas era la necesidad de plantear esquemas y resúmenes del contenido de nuestro proyecto literario como tarea organizativa.

Admito que siempre infravaloré este consejo. Curiosamente, los mismos autores de esos manuales insistían en señalar la importancia de invertir tiempo en esa actividad y en advertir sobre la tendencia de los escritores aficionados a despreciar dicha recomendación.
Muchos escritores noveles creen contar con una especie de inspiración divina, una habilidad para conseguir escribir sobre la marcha, ideando tramas efectivas y personajes sin esfuerzo. Se suele asociar esta forma de trabajar con la consecución de una mayor frescura y pureza literaria, de absoluta originalidad. En definitiva, la mayoría de escritores amateurs confían demasiado en su capacidad de improvisación.

La realidad es que, salvo que seas un genio, confiar solo en tu talento, sin organización, es uno de los mayores errores que puedes cometer como escritor. Admito que hasta hace poco yo era uno de esos que no dudaba de sus dotes naturales como autor inspirado y estaba convencido de que apoyar mi trabajo con resúmenes y esquemas significaba privar a mi obra de naturalidad y autenticidad.

Desgraciadamente, al final llega el momento en el que todos tenemos que claudicar ante la dura realidad. Siempre hay un punto de estancamiento, un límite para el ingenio y un callejón sin salida para la creatividad. Incluso hay momentos en los que nos encontramos totalmente perdidos y no sabemos cómo continuar el trabajo. O peor aún, días en los que escribimos sin guía alguna, confiando plenamente en nuestro talento, para darnos cuenta al terminar la sesión de que lo que hemos escrito no sirve para nada.

¿Hay que evitar la improvisación? En absoluto. Con esta entrada no pretendo decirte que escribir de forma fresca y directa no tiene ventajas. Es innegable que gran parte del contenido de cualquier obra literaria pertenece al campo de lo espontáneo y la inspiración. No todo el trabajo de un escritor está perfectamente guionizado, porque es imposible contener el arte dentro de prácticas férreas.

Lo que yo quiero decirte es que el otro extremo es igual de desacertado. Confiar solamente en tus momentos de clarividencia y genio solo te lleva a dar vueltas en círculos, estancarte y perder horas esperando que la musa deje de ignorarte. Escribir es un arte, pero también tiene parte de ciencia, de método. La planificación es totalmente necesaria.

Para conseguir una buena planificación son necesarios los resúmenes, esquemas, mapas de relaciones, etc. En próximas entradas profundizaré más sobre cada uno de los distintos recursos a los que puedes recurrir para conseguir una buena planificación en tu historia y aportaré ejemplos de cada uno. Pero te puedo asegurar que, al final, cada autor tiene su propia forma de realizar estas tareas de organización, adoptando lo que más le gusta y lo que mejor se adapta a su forma de trabajo de entre aquellos recursos que se le presentan como modelo a seguir.

La cuestión última que hay que extraer es que pase lo que pase, ten claro que deberías trabajar habiendo realizado previamente un resumen de tu relato, con sus diferentes eventos más importantes, sus personajes, cómo interactúan y por qué, los elementos en disputa en cada capítulo, etc. Da igual cómo formules estos esquemas, pero realízalos. Si no conoces modelos predefinidos o no tienes ideas propias para seguir esta estrategia, yo te aportaré ejemplos y guías en la próxima entrada de este blog.

Antes de terminar con esta introducción, sí quiero dejar un último aspecto claro. Es preferible escribir conociendo de antemano el final que quieres dar a tu historia. No significa esto que tengas que dejar establecidos todos los elementos y el desarrollo de tu capítulo final antes siquiera de comenzar a escribir el primer capítulo, ni que nada de ese final esté abierto a modificaciones posteriores promovidas por el desarrollo de la narración.

Pero lo que está claro es que desde el principio debe haber una luz al final del túnel que guíe tu trabajo, y esa luz es el final concreto y único hacia donde se dirige tu relato. Si no cuentas con un esbozo del final de tu propio libro, o al menos de la idea principal del mismo, será difícil llevar a buen puerto este barco que es escribir una historia. Con pensar simplemente en qué quieres transmitir con ella, es suficiente.

Por ejemplo, si lo que deseas narrar es una historia fantástica cuyo tema sea la restitución del bien sobre el mal, identifica eso mismo antes de empezar a escribir, da igual que luego el héroe venza al villano en un combate a espada o formulando un hechizo, esa última eventualidad vendrá dada por el devenir de la historia. Lo importante es que habrás conseguido moldear correctamente tu libro porque desde el primer momento tenías claro hacia dónde se dirigía el mismo.

Tu relato es como una escultura. Se necesita un gran número de conocimientos y técnicas para esculpirlo. Como autor que eres, puedes improvisar mientras trabajas y mejorar el proyecto planteado inicialmente gracias a tu creatividad. Pero la cuestión principal es que antes de iniciar todo este proceso, tuviste una idea, aunque fuera vaga, de la forma que querías obtener, de la historia que querías crear. Y eso es lo que permite que, al terminar, cada parte esté en su sitio, y la obra cobre sentido.

Vuelve a visitarnos la próxima semana para encontrar más información y ejemplos para organizar tu historia y no dudes en practicar en todo momento todo lo que ya sabes en Sttorybox.com

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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