Aprender a escribir XXVII – De escenarios, atrezzo y otras cuestiones II

Posted on October 29, 2015

Continuamos esta semana hablando sobre los escenarios y localizaciones, así como de su papel dentro de la historia. En la entrada anterior remarcamos la necesidad de establecer una historia propia para cualquier escenario que nos propongamos crear, con el objeto de otorgarle personalidad y singularidad con respecto a los demás, y en cómo afrontar las descripciones de los propios escenarios. Hoy vamos a mencionar algunos puntos a tener en cuenta a la hora de generarlos.

Cuando un autor se propone elaborar un nuevo escenario o localización debe comportarse como un artista visual más que como artista literario. Antes de dejar por escrito cualquier característica relacionada con el lugar que va a incluir en su historia, lo apropiado sería que la hubiera imaginado en su propia cabeza, como hace un fotógrafo o un director de cine al afrontar la realidad que quiere transformar en imagen. Incluso muchos escritores de ayer y hoy dibujaban y dibujan bocetos de las localizaciones y personajes que protagonizan sus libros para contar con una referencia física real creada directamente por ellos y utilizarlos como referencia y punto de partida. No importa que no ejerzan como buenos dibujantes, la cuestión es que unas pocas líneas sobre un papel, aunque no sean precisas del todo, aportan una gran ayuda en la construcción de ideas y en el posterior trabajo de escritura.

Cuando un escritor imagina un escenario en su cerebro debería considerar los siguientes puntos:

1) Un escenario es Color

Este tal vez es el rasgo más evidente y notorio asociado a cualquier emplazamiento en un primer momento. Cada localización dispone de una dominante de color propia que afecta a la percepción que se tendrá sobre él en un primer vistazo. Los colores por sí mismos llevan asociados una serie de mensajes y significados que inconscientemente aceptamos en la sociedad por convención y costumbre, así que la dominante de color que seleccionemos supondrá un elemento determinante en la construcción del escenario. Por ejemplo, el color rojo dirige inmediatamente nuestro pensamiento hacia el fuego, la calidez y la agresividad. El verde, en cambio, nos transporta a lugares serenos como bosques y paisajes vivos. El negro es el color de la oscuridad, el misterio y lo alienígena. El púrpura es el color de la autoridad y la riqueza… En resumidas cuentas, cuando dispongas un escenario este mostrará una dominante de color clara que influirá en todos sus componentes y en la percepción del mismo por los personajes y el lector.

En este fragmento de la novela “Germinal” vas a comprobar cómo Émile Zola hace referencia al color explícita o implícitamente para distinguir dos paisajes antagonistas que conviven en el mismo espacio.

“El Tartaret, en la linde del bosque, era una landa inculta, de una esterilidad volcánica, bajo la que ardía desde hacía siglos una mina de hulla incendiada. […]. Las rocas calcinadas, de un rojo sombrío, estaban cubiertas por una eflorescencia de alumbre como por una lepra. En el borde de las fisuras crecía, en forma de flor amarilla, el azufre. […] De noche, los valientes que se atrevían a mirar por aquellos agujeros, juraban ver en ellos llamas, las almas criminales chisporroteando en la brasa interior. Claridades fugaces corrían a ras de suelo, y vapores cálidos, envenenando la podredumbre y la sucia cocina del diablo, humeaban continuamente. Y como un milagro de eterna primavera, en medio de aquella landa maldita del Tartaret, se alzaba la Côte-Verte con sus céspedes siempre verdes, sus hayas cuyas hojas se renovaban sin cesar, sus campos donde maduraban hasta tres cosechas.”

Por lo tanto, aquí tenemos dos entornos vecinos que contrastan absolutamente por su color y por lo que estos colores significan. Por un lado el Tartaret, un yacimiento de carbón en llamas, de roca roja tupida de azufre amarillo. El rojo y el amarillo se identifican automáticamente con el infierno, el fuego, el diablo, la muerte y la esterilidad. En el otro lado se sitúa la Côte-Verte, un huerto perenne de color verde que se nutre del calor que emana del Tartaret permanentemente. Y el color verde en esta localización no solo significa vida, sino que también significa milagro, porque es el verde de la vida que brota a partir de los fuegos del infierno.

2) Un escenario es también Atmósfera

Este concepto se relaciona intrínsecamente con el anterior del Color, porque la Atmósfera es el conjunto de condiciones que influye en la emisión y percepción de los colores y de las formas directamente, propiciando que el escenario vire hacia una dominante de color u otra y transmita unas sensaciones específicas. Para crear la Atmósfera, el escritor deberá tener en cuenta las condiciones climatológicas del lugar, el momento del día, el tipo de luz y los elementos que pueden influir en las condiciones de iluminación. La Atmósfera, igual que el color, no influye solo en el apartado físico, sino que también lo hace en el apartado psicológico.

Comprueba en el siguiente ejemplo cómo Émile Zola transmite durante las dos primeras páginas de su novela “Germinal” la carencia de vida natural, la miseria y la pequeñez del hombre con respecto a la explotación minera en la que va a desarrollarse la historia. Todo ello recurriendo a una atmósfera basada en la oscuridad que envuelve el lugar justo en el momento en el que el personaje principal se aproxima a ella en medio de la noche:

“En la llanura lisa, bajo la noche sin estrellas, de una oscuridad y un espesor de tinta, un hombre avanzaba solo por la carretera […]. Delante de él no veía ni siquiera el suelo negro.
[…] Pero a ras de suelo otro espectáculo le dejó suspenso. Era una masa pesada, un montón derrumbado de construcciones del que se alzaba la silueta de una chimenea de fábrica; raros resplandores salían de unas ventanas mugrientas, en cuya parte exterior colgaban cinco o seis linternas tristes, de armazones cuyas maderas ennegrecidas alineaban vagamente unos perfiles de caballetes gigantescos […]  y de esa aparición fantástica, ahogada en oscuridad y humo, solo una voz salía, la respiración gruesa y larga de un escape de vapor, que no se veía. Entonces el hombre reconoció una mina.”

Aquí la atmósfera es la de una noche fría y oscura de unas fechas próximas al invierno, sin apenas luz más allá de la débil potencia de unas pocas linternas. El personaje no percibe otra cosa que la oscuridad, la negrez como de tinta, la mugre, la silueta indefinida de la mina respirando vapor. Todo ello va dirigido a transmitir la idea de un entorno peligroso y desprovisto de vida y futuro, y por supuesto de oscuridad, la oscuridad propia del carbón.

3) Un escenario es Forma

Una vez recibidos la información de Atmósfera y Color de un lugar, el cerebro humano comienza a analizar los detalles y la disposición de los objetos, interesándose por su composición. Por supuesto, como en los dos anteriores conceptos, este juego de formas inspirará algún tipo de sentimiento o impresión en el personaje y en el lector desde el punto de vista psicológico. Veamos un nuevo ejemplo de la novela “Germinal” que continúa poco después de donde acaba el anterior:

“En ese momento el Voreux salía del sueño. Étienne, que se olvidaba de calentar sus pobres manos ensangrentadas ante el brasero, miraba, reconocía cada parte del pozo, el cobertizo alquitranado del cribado, la atalaya del pozo, la amplia sala de la máquina de extracción, la torreta cuadrada de la bomba de achique. Aquel pozo, comprimido en el fondo de una cavidad con sus achaparradas construcciones de ladrillos, y con su chimenea alzada como un cuerno amenazador, le parecía tener un aspecto malsano de bestia voraz, acuclillada allí para devorar el mundo.”

Como puedes comprobar, el personaje reconoce y enumera todos los elementos identificables del pozo minero del Voreux, pero además, la forma y disposición del pozo le inspira personalmente un sentimiento de temor y monstruosidad.

4) Un escenario es Vida

Incluso un desierto está lleno de criaturas que viven bajo las arenas. Incluso la Ciénaga de los Muertos de “El señor de los Anillos” está habitada por los espectros que dominan los cuerpos putrefactos de guerreros caídos en la vieja batalla que aconteció en tal funesto lugar. Incluso sobre los pozos en llamas del Tartaret crece la hierba y la huerta de la Côte-Verte, y allí cosechan las familias de los mineros del Voreux.

Una vez un lugar ha sido construido en forma, en color y en atmósfera, queda lo más importante, la vida interna totalmente supeditada a las condiciones propias del escenario. La vida es lo que finalmente hace que el lugar sea lo que es realmente y en cierta manera retroalimenta las otras tres variables: forma, color y atmósfera. Porque el Voreux es un pozo minero oscuro por la acción de los hombres que allí habitan, y la Ciénaga de los Muertos está repleta de fuegos fatuos y cadáveres encantados por los hombres que allí perecieron y los espectros que se adueñaron de sus restos.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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