Bloqueo Creativo: Identifica las 6 causas más frecuentes

Posted on March 10, 2015

¡Hola de nuevo!

¿Como te ha ido estos últimos 7 días? ¿Ha sido una de esas semanas de eficiente y brillante producción creativa? ¿O más bien ha sido una de las otras, en las que no consigues juntar más de dos letras y sientes que la inspiración te ha abandonado para siempre? Bueno, si eres de los del segundo bando, no te preocupes, es más, has llegado al lugar adecuado. La lista de este martes va especialmente dedicada a ti.

¿De qué estamos hablando? Síndrome de la Página en Blanco, bloqueo del escritor, parón literario, o la musa se ha marchado para no volver, términos que a ninguno nos suenan nada bien pero que todo escritor, desgraciadamente, ha vivido en su propia piel alguna vez. Así que esta semana hemos concentrado todas nuestras energías en hacernos una sencilla pregunta: “¿Por qué nos pasa esto?”. Y, con un poquito de trabajo de campo, hemos encontrado las 6 causas más comunes que desencadenan el bloqueo creativo.

¿Qué me dices? ¿Te aventuras con nosotros a conocer mejor tus horas de sequía literaria e intentar ponerles freno? Entonces vamos a ello.

otra-más

CAUSA #1: Qué he hecho yo para merecer… ser un perfeccionista

Y lo decimos así porque muchas veces eso de atender hasta el más insignificante detalle llega a ser una verdadera maldición. Y no solo para escritores, ninguna profesión de índole creativa está libre de caer en las garras de un perfeccionista de manual. Si eres de los que sufre con frecuencia ataques de minuciosidad extrema sabrás de que te estamos hablando: correcciones constantes y relecturas interminables que se traducen en frustración e incapacidad para avanzar en tu relato. Y que conste que revisar tu obra buscando posibles mejoras no es un problema en sí mismo, pero es importante saber encontrar el mejor momento para hacerlo. ¿Nuestro consejo si eres de este club? Intenta mantener a tu cerebro racional al margen y prueba a dejarte llevar por locura creativa durante el proceso de convertir ideas en palabras, que para lo demás ya habrá tiempo durante las fases de edición.

CAUSA #2: La batalla fallida por ser… el más original

Sigamos con otro de los grandes enemigos de la producción literaria: la batalla por buscar el máximo grado de originalidad en nuestra historia. ¿Qué ocurre cuando esta labor se convierte en obsesiva? Que nos damos cuenta de una gran verdad: “Todo ha sido previamente pensado”. Pero ni por asomo eso significa que nuestra historia no vaya a ser buena. En primer lugar, porque tendemos a enfocar el concepto “originalidad” únicamente hacia un aspecto concreto de la narración: la idea o la trama, olvidando muchas veces que la “personalidad” de nuestra historia, original o no, divertida o dramática, se construye uniendo muchas piezas. Podríamos estar ante la idea más novedosa jamás planteada y encontrarnos con un desarrollo que no logra sacar lo mejor de ella, y viceversa. Si tú también eres de los que luchan contra la obsesión de la originalidad te proponemos un ejercicio. Piensa en tus 10 novelas favoritas y pregúntate si sus autores no tendrían, en algún momento de su creación, las mismas dudas que te surgen a ti.

CAUSA #3: ¡Cuidado con las expectativas!

Vamos ahora con uno de los fenómenos que más ha hecho por alimentar la frustración a lo largo de la historia: las expectativas. Pero no las realistas, sino las otras. Las que nos hacen ver un Picasso en los primeros garabatos de nuestro hijo, hermano o sobrino y a las que vamos a titular “Las Sobre-expectativas”. Y, si lo pensamos, en parte es bastante natural que ocurra. Cuando uno empieza su andadura literaria suele venir inspirado por una serie de ídolos en los que le gustaría convertirse. ¿Pero quiénes suelen esos ídolos? Generalmente autores muy consagrados, y con una trayectoria interminable, una parte que tendemos a olvidar cuando nuestros primeros textos dejan mucho que desear con respecto a los modelos que nos condujeron hasta la musa. Pero es algo que tenemos que tener muy presente: ninguno de nuestros ídolos se hizo a sí mismo en un párrafo. Y es más, ¿cuántos de ellos seguirán todavía persiguiendo a sus correspondientes dioses de la literatura? Así que la próxima vez que te ataquen “Las Sobre-expectativas” piensa bien en esto antes de dejar que te frenen frente al papel.

CAUSA #4: Ese temible primer párrafo…

¿Has sufrido alguna vez esa especie de parálisis a la hora de, dispuesto a empezar a escribir, encontrarte frente a una primera página vacía? Si la respuesta es afirmativa debes saber que no estás solo en absoluto, este fenómeno es famoso entre la comunidad creativa y se denomina “Síndrome de la Página en Blanco”. El clásico “No se me ocurre nada” causa estragos a la hora de arrancar, nosotros lo sabemos bien. ¿O crees que el primer párrafo de cada uno de estos post sale solo? Normalmente hay una oleada de vacío entre el “¡Hola!” y todo lo que viene justo antes de la lista. Así pues, es un problema que compartimos, por lo que hay que encontrar una manera de atenuarlo. ¿Qué nos funciona a nosotros? Generalmente dejar de pensar. Volviendo a lo anterior, se trata de nuevo de abandonarse a la creatividad y dejar que las palabras vengan solas. Más adelante podremos editar esas primeras frases, y entonces ya no serán las primeras. ¿Por qué no facilitarnos el trabajo?

CAUSA #5: Frenada de emergencia por falta de planificación

Y ahora vamos con el caso contrario… El clásico golpe de inspiración, una de esas veces en que, inesperadamente, se te ocurre una frase brillante, un comienzo espectacular, y sientes el impulso de empezar a escribir, estés donde estés. Y no solo eso, sino que además te gusta lo que lees, todo parece maravilloso. ¿Dónde está el problema, entonces? Pues suele aparecer un poco más adelante, cuando el flash de inspiración sencillamente….termina. Y te encuentras con que te ha dejado tirado en mitad de tu historia, sin tener ni idea de que va a pasar después. ¿Te ha pasado alguna vez? Por suerte, este problema puede arreglarse con un poco de planificación. Intentar esbozar desde el principio la estructura de tu historia y su argumento, así como profundizar en cuestiones como “¿Qué quiero contar?” o “¿De qué trata este relato?” impedirán que te quedes tirado en mitad del camino cuando se consuma la llama inicial.

CAUSA #6: Las tormentosas aguas de “El mar de la Dudas”

Por último, para cerrar esta lista de enemigos públicos de la literatura vamos con uno de rango multidisciplinar: la inseguridad. Preguntas aparentemente inofensivas como “¿Seré suficientemente bueno?”, “¿Se me dará bien esto?” “¿Le gustará a mis lectores?” pueden traer más de un problema si se las desata. Sobre todo si la seguridad en ti mismo no es tu fuerte. Poco se puede hacer para dejar de dudar, probablemente nada, pero si hay algo muy importante que tienes que recordar: ten siempre sobre qué opinar. Date la oportunidad de escribir, de mejorar. Si después descubres que no es todo lo bueno que esperabas, solo puede ir a mejor. Pero no dejes que el miedo se interponga entre tú y tu futuro como escritor.

¿Te ha gustado este post? ¿Tienes algún que otro fantasma que te asalte a la hora de escribir? Déjanos un comentario y comparte con nosotros tus truquillos contra el bloqueo creativo. Mientras tanto, nosotros seguiremos haciéndole frente desde Sttorybox, el Lugar de las Historias. ¡Hasta la próxima!

Soy algo que redacta, cuenta historias, y hace cosas con imágenes. Preferentemente divulgativas. A poder ser, sobre comida.

Comentarios

comentarios