Cómo escribir mejores diálogos en tus historias

Posted on July 26, 2016

 

Cuando queremos escribir una historia, deseamos hacerla completa, que marque a nuestros lectores. Es por ello, que los diálogos son fundamentales para que estos resultados sean ciertos. 

Como parte de un buen diálogo y escritura, debemos considerar como prioridad a los signos de puntuación. Estos nos darán la entonación, la emoción, la intensidad, importancia o expresiones que deseamos que nuestros personajes expresen en la historia que contamos. 

A continuación, les hablaremos sobre la estructura que deben tener los diálogos en tu historia, seguidamente de unos buenos consejos para que éstos sean tan interesantes que consigan atrapar al lector. 

Estructura
  • El diálogo se inicia con una raya o el símbolo de ‘menos’ (–), no confundir con el guión, que es más corto (-). Es importante mencionar, que después de la raya no se debe crear un espacio entre ésta y la letra que comienza el texto. Ejemplo: “–Es bueno saberlo.”   
  • Al final del diálogo no se coloca la raya, sino que se termina con el signo de puntuación que se deba, dependiendo del texto. 
  • Sí se coloca raya cuando se continúa el diálogo con un comentario extra. Ejemplo: “–Es bueno saberlo –comentó la chica.”
  • Para que el narrador intervenga, es importante que aclare quién ha dicho el texto. Al comenzar el agregado del narrador, se debe dejar un espacio entre el texto del diálogo y la raya que termina. Sin embargo, entre la raya y la intervención no. Ejemplo: “–Es bueno saberlo –comentó la chica.” Y por supuesto, el texto del narrador comienza en minúsculas.
  • Como podéis haber notado, el diálogo no tiene un signo de puntuación para cerrar la idea, es porque éste se le debe colocar al final del texto del narrador. Volvemos con el ejemplo anterior: “-Es bueno saberlo -comentó la chica.”
  • En caso de que el diálogo continúe: Es importante conocer todos estos detalles para no confundir a nuestro lector. Para continuar el diálogo después de la intervención del narrador, debemos continuarlo con una raya y con el signo de puntuación que corresponda para complementar el texto siguiente. Ejemplo: “-Es bueno saberlo -comentó la chica-, iré a las 2 de la tarde.”
  • Existe otro caso, que es cuando el comentario del narrador no dice quién está diciendo el diálogo. En este caso, el texto extra comienza en mayúsculas. Ejemplo: “-Es bueno saberlo. –Y sin más, se marchó.”  Básicamente, se pondrá mayúscula si a la raya le precede un punto.
  • Cuando se tenga que cortar una frase que deba tener un signo de interrogación o exclamación al final, generalmente, se debe cerrar la frase antes de iniciar un texto extra. 

Recuerda pensar siempre en tus lectores para que ellos logren entender la esencia, tal y como tú lo deseas. Los diálogos complementan nuestras historias de manera que le dan el valor, sentido e interés que se merece. 

Al aportar diálogos en tus historias, estás poniéndole la guinda al pastel, así es como obtendrás la interpretación exacta de los pensamientos de cada personaje. En estas líneas te enseñamos a darle personalidad, estilos, colores, razones y mucho más a cada personaje.

Darle realidad a nuestros personajes

Ya que nos interesa que tengas todas las facilidades para que tus diálogos sean los mejores, te daremos los mejores consejos para conseguirlos:

Aunque queremos que parezca lo más real posible, si leemos las conversaciones que nosotros mantenemos con nuestro alrededor, no la entenderemos jamás. El truco está en conseguir que parezca real, pero manteniendo el estímulo de la lectura, con canales narrativos que nos otorguen los resultados que deseamos.

  • Dale personalidad al personaje: Para proyectar la esencia de un personaje, debemos conocerlo en nuestra imaginación. Desde sus gustos, aspecto, curiosidades, tono de voz, estilo, edad, situarnos en la época en la que estamos escribiendo, antecedentes, etc. Es relevante que conozcamos cada detalle, para expresarlo en nuestros diálogos. Sin embargo, no debemos exagerar con sus manías, debemos respetar los signos de puntuación y la escritura. 
  • Actúa como tu personaje: Este es el truco de los escritores a los que les gusta inspirarse en la soledad de su oficina, hogar, cuarto, etc. Al escribir los diálogos significa que estás sintiendo o siendo el personaje al que estás haciendo hablar. Así conseguirás lograr en la máxima potencia lo que estás buscando decir; sé, siente y vive a tu personaje cada vez que escribas sobre él.
  • No divagues: Para que el lector se enganche, no debes agregar demasiados incisos en los diálogos de tus historias. El texto debe fluir con naturalidad, frases que sean cortas, no colocar verbos que estén demás. No compliques el diálogo.
  • Menos es más: Los diálogos no se utilizan para explicar lo que ya es obvio, no coloques diálogos solo para rellenar espacio. Ellos son importantes en tu lectura, haz que tu público se interese en cada oración, la entienda y la sienta como lo hace cada personaje. Cada línea debe tener sentido, este diálogo no debe explicar algo que ya ha sido explicado. 
  • Corta las ideas en ocasiones: Como explicamos en la estructura del diálogo, podemos cortar una frase de un personaje para agregarle tensión, dinamismo, comentarios, preguntas, acciones y mucho más. Así, las conversaciones se sentirán más reales y fluirán con más facilidad. 
  • Cambia la tendencia de algún personaje: Dedica tiempo para que tu lector se interese aún más en la historia, haz que ellos sientan que no conocen por completo el personaje y no conocen bien de qué va la historia. Un ligero cambio produce más interés para continuar enganchados. 
  • El uso de “dijo”: Este tipo de diálogos, conocidos como indirectos, son los que presiden de esta palabra. En una historia, el uso abusivo de ellos no es conveniente, se pierde el hilo y se consigue el desinterés del lector. 
  • Inspírate: Para conseguir más acción, ideas, imaginación no hay otra mejor opción que leer. Con ello conseguirás pensar en nuevos diálogos, sentimientos, acciones y mucho más. Además, te puedes inspirar en el estilo de otros escritores, para así conseguir ideas más fluidas al momento de escribir.

 

 

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

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