Cómo escribir una buena historia dramática

Posted on August 23, 2016

Escribir una historia es un arte en sí mismo, porque se vale de los recursos expresivos para dotar de belleza un relato sobre un hecho, real o imaginario, haciendo su lectura un gusto para las personas que disfrutan con todo lo que encuentran maravillosamente explicado gracias a la capacidad expresiva del autor. 

Pero más allá del talento que pueda tener alguien para contar lo que sea, también es necesario ceñirse a una serie de aspectos fundamentales para que la obra consiga tener sentido y que todo lo descrito confluya en torno a ella. 

De ahí la importancia que tiene el conocer estos aspectos, y como todo tipo de arte, con el tiempo y la práctica se consiguen resultados increíbles que se pueden convertir, a su vez, en una obra de referencia para muchos. A continuación se hará una pequeña explicación para comprender mejor cómo escribir una buena historia dramática: 

El tema

Es la base de todo el proceso y por supuesto, es la parte más importante, porque sobre ella girarán todos los demás aspectos, hay que recordar que, sin importar lo cuidada que esté la escritura y las bellas figuras literarias que pueda hacer el autor, sin una buena idea y con un tratamiento descuidado, toda la belleza del texto quedará sin brillo

Aquí hay que pensar bastante, porque se trata de la idea principal, pero también de cómo se va a desarrollar, a partir de qué. Por ejemplo: los conflictos de una persona joven que no consigue ver logrados sus objetivos. 

¿Cómo se va a presentar? Los detalles: quién es, cómo es, dónde vive, y todo lo relacionado con el ser que tendrá una influencia sobre su personalidad y el desarrollo de la trama. 

El conflicto

El segundo aspecto que se debe delimitar bastante bien, una vez que se ha conseguido definir el tema a tratar es el conflicto, que hace referencia a los obstáculos, las desavenencias, los problemas,  todo lo que aleje al protagonista de sus objetivos. 

Por eso es fundamental definir los aspectos mencionados más arriba, porque, por ejemplo: el protagonista es una joven mujer que vive en una gran ciudad, a la que llegó después de dejar su pequeño pueblo para estudiar en la universidad y para conseguir un gran trabajo, aquí aparece: quién es, cómo es (está implícito; decidida y con objetivos claros), dónde vive, entre otros. 

Uno de esos aspectos puede representar el conflicto, no consigue empleo ¿Por qué? Al ser una mujer de pueblo no es tomada en serio a pesar de sus conocimientos. La chica es la protagonista, con la idea principal girando en torno a ella y el conflicto son los estigmas sociales relacionados con su sexo y su procedencia. 

La estructura

El texto necesita estructurarse con base en una secuencia de hechos, como cualquier historia que se cuente, que se escucha, que se lee: tiene un inicio, un desarrollo y un final.

Lo mismo pasa con los textos dramáticos, aunque en estos casos conviene dividirlos de una manera mejor establecida: La secuencia de los hechos. Lo que pasó primero, que provocó tal reacción y esto, a su vez, devino en esta otra situación. 

Todo lleva un orden lógico y cronológico, obviamente, en muchos textos se suelen ver referencias a eventos del pasado, capítulos completos en los que se narran sucesos importantes para la trama y que están a destiempo, normalmente ocurrieron antes, y esto se puede hacer, la solución es sencilla, la estructura es para darle lógica al relato, la forma de presentarlo puede variar.

O sea, se tiene la secuencia real y se va presentado después de la manera que decida el autor, para aumentar el suspense o la emoción, los secretos, la vida misma del texto. Tomando el ejemplo anterior, la protagonista de la historia tiene serios problemas para relacionarse, y esta ha sido otra traba para alcanzar sus objetivos. El por qué: viene de un hogar disfuncional, sufrió maltrato en casa y en el colegio, y esto la hizo bastante esquiva e insegura. 

Su personalidad se irá conociendo conforme transcurren los hechos, las razones se pueden dar en el momento y la forma que el autor considere correctos. 

Esquema

Para hacer más fácil el entendimiento de la obra y su desarrollo, el autor puede valerse de la realización de un mapa en el que irá detallando las diferentes escenas (capítulos) de su obra y qué sucederá en cada una de ellas. 

Los personajes de apoyo

Obviamente la chica no estará sola, sino que a lo largo del trayecto de su historia se topará y compartirá situaciones con diferentes personas, es importante ir definiéndolas: sus amigos, sus enemigos, quienes la harán sufrir, por qué, quiénes habrán de apoyarla, de acompañarla, de hacerla feliz, por qué y cómo. 

Las otras historias

Una vez que se han definido los personajes de apoyo y se les ha otorgado un valor dentro de la obra conviene revisar cuál sería entonces la historia particular de los más importantes, lo que permitirá definir su carácter y sus particularidades. Estas historias, a su vez, y si tienen gran trascendencia pueden correr a la par que la de la protagonista, para enriquecer el relato, para darle nuevas dimensiones y otorgarle un grado de profundidad y entendimiento muy amplio al relato. 

Los ambientes

Hay que saber en qué lugares ocurrirá la acción y sus características, pues estos servirán de fondo para los sucesos: la gran ciudad con sus calles y sus características particulares; su hogar infantil, la escuela en la que sufrió; el sitio en el que vive ahora (casa, apartamento, compartida, sola). Todo esto ayudará al autor a describir mejor los hechos, son un apoyo fundamental  para que el lector comprenda lo sucedido y lo sitúe en un punto, real o imaginario. 

El final 

Las historias tienen un inicio, un desarrollo y un final, como se ha mencionado anteriormente, y es lógico esperar que la chica consiga o no un trabajo, vuelva al pueblo o se quede en la ciudad, se enamore, se case o no, todo esto irá saliendo conforme los nudos se vayan desatando y el autor consiga darle un cierre a su historia.

Leer

Siempre es necesario releer lo que se ha escrito, así se van cambiando aspectos irrelevantes o confusos, afinando los detalles, haciendo más limpio todo lo que se ha descrito. 

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

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