Cómo evitar que te ayuden cuando más lo necesitas

Posted on February 4, 2016

En una ciudad, barrio, pueblo o aldea siempre te vas a encontrar con gente cuando, quizás, menos te apetezca: miembros de tu familia, antiguos y actuales compañeros de trabajo, viejos amantes, las caras que corresponden a los cuerpos semidesnudos que sueles ver en el gimnasio, la camarera del bar donde sueles fingir que escribes algo interesante o tus amigos en general.

Quien sea, cuando sea, aquí tienes algunos consejos para evitar estas situaciones cuando no te apetezca ningún tipo de contacto con la raza humana.

1. Gafas de sol, nunca salgas de casa sin ellas

Lleva siempre gafas de sol, llueva, truene o haga sol, en la salud y en la enfermedad. Mis favoritas
son las que tapan toda la cara, pero para gustos los colores. El cristal debe ser lo suficientemente oscuro para que no deje pasar ni un rayo de vida.

Las gafas de sol no sólo te protegen de los dañinos rayos UV, sino que también disimulan las resacas y los residuos emocionales que te causan pesadillas, la falta de autoestima y las inseguridades. Te harán parecer raro y antipático, lo suficiente para mantener a la gente alejada de ti.

2. Mézclate con la muchedumbre

Ponte una sudadera con capucha y sube la cremallera hasta arriba. Camina como si tuvieras un propósito en la vida. Si tienes un día en el que estás especialmente sensible, finge que eres alguien importante.

3. Mantén distancias de seguridad

Mantente en un estado de alerta permanente. Por ejemplo, cuando des vueltas por el supermercado sin un objetivo concreto, puede que te des cuenta de que alguien te está mirando, el horror.

Si llevas las gafas de sol, mantén la calma y muévete lentamente, así parecerá que estás pensando algo importante y nadie intentará molestarte. No obstante, si te enfrentas a un conversador potencialmente pesado, necesitarás estar preparado para el contacto humano.

4. Demasiado tarde para salir corriendo

Si tus ojos se encuentran con los de otra persona que conoces, probablemente se acerque a ti porque es lo que la gente suele hacer, preocuparse por tu vida y tu bienestar. Algunas veces incluso piensan en ti cuando tú no estás.

Cuando esto te pase, probablemente pienses que lo mejor es inventarte una mentira. No, error. Ni siquiera te va a dar tiempo a inventarte una mentira decente y lo peor es que cada vez que te encuentres con esa persona, vas a tener que continuar con la mentira. Sin darte cuenta te verás atrapado en una espiral de historias inventadas y te traicionará el subconsciente porque harás que te odie.

Si te han pillado en una mentira, o varias, te darás cuenta de que, aunque tengas contacto visual con esas personas, ya no se acercarán a saludarte y te dirigirán una mirada confusa, que es la que pone la gente cuando se dan cuenta de que los han engañado. Sus sonrisas se esfumarán al mismo tiempo que fruncen el ceño. Estás perdido.

5. El punto de no retorno

Te han pillado. Si es un compañero de trabajo, tu carrera corre peligro. Se dará cuenta de lo vulnerable que eres fuera de la oficina, con tu ropa de fondo de armario, sí, esos shorts de hacer jogging y las únicas zapatillas que pegan con ellos, lo que tú entiendes por fondo de armario. Probablemente habléis un poco hasta que te invite a ir a tomar una caña y tú dirás que no tienes televisión sin venir a cuento. Llegará el lunes, todo el mundo habrá olvidado tu nombre y se referirán a ti como la persona del jersey beige.

O, quizás, ese compañero de trabajo se alegra de verte porque se les olvidó decirte que les encanta tu trabajo y son afortunados por tenerte con ellos.

Puede que sea un amigo cercano, el confesor al que deberías haber llamado antes de entrar en esta espiral de mal humor, antes de que necesitaras las gafas de sol para esconder tu mirada de muerto por dentro y tus miedos.

Es probable que nadie te estuviera mirando. Quizás esos ojos sólo miraban tu carrito de la compra porque te has llevado la última piña que quedaba.

Lo mejor es no evitar que la gente te ayude y usar tus sentimientos encontrados para crear historias. Recuerda que nadie es mejor que nadie y que todos nos sentimos inseguros en alguna ocasión. Espero que este post os ayude, con un poco de humor, a no tener miedo a nada ;)

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

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