Cómo incentivar el hábito de lectura en los más pequeños

Posted on August 2, 2016

 

Como padres, hermanos, familia o, simplemente, amigos, siempre estamos preocupados por nuestros niños. Pero cuando se trata de su educación, somos capaces de hacer cualquier cosa porque será a través de ésta que los pequeños de la casa obtendrán conocimientos y aprenderán valores.

Y como todo inicio, quizá tengamos tropiezos. Sin embargo, es sumamente importante incentivar el hábito de la lectura en nuestros pequeños, ya que para nadie es un secreto que es la herramienta de enseñanza por excelencia.

Queremos contarte cómo podrás lograr este objetivo de manera adecuada, sin causar presión en los niños, y quizá sea algo que quede en ellos de por vida.

  1. No es necesario que los niños sepan leer todavía para estimular en ellos este maravilloso hábito. Por lo que en esta etapa es preciso leerles tú a ellos, que estén familiarizados con esta práctica entre vosotros. Asegúrate de leerle historias de diversas temáticas hasta que des con sus favoritas y no te salgas de ese camino por un buen tiempo. Mientras vaya aprendiendo a leer por sí mismo, el niño sabrá que él también podrá relatar las historias que tanto le gustan y que tú le has contado.
  1. Háblale sobre cosas que le interesen y dile que eso lo aprendiste leyendo. De esa manera irá adquiriendo la consciencia de que todo lo que se aprende, se lee. Motívalo a investigar sobre sus cuentos favoritos, cómics o actividades cotidianas, de manera que tenga la necesidad de leer y encontrarse con esos datos de interés por sí mismo.
  1. Lee y mantén este hábito tú mismo alrededor de tu pequeño. Estudios científicos han revelado que durante la niñez, los niños siempre han querido emular la conducta de sus padres por considerarla correcta y por ser modelos que conocen de primera mano. Si siempre estás leyéndole o leyendo por tu cuenta, el niño se sentirá motivado e inspirado para seguir tus pasos.
  1. No obligues a tu pequeño a leer ni le leas sobre temas que sepas que le parecen aburridos, recuerda que queremos que esto sea un hábito no una obligación para él. Por eso es sumamente importante que te mantengas atento a lo que le lees y cómo lo recibe. Si logras determinar lo que le gusta, entonces enfócate solo en eso hasta que él mismo descubra otros temas que pueden ser de su interés.
  1. Aunque te dijimos que es importante que sepas qué le gusta, no lo limites siempre. Mantén una gran variedad de libros en una biblioteca dispuesta para tal fin en casa. Una vez que lea todos los que le interesaron, es posible que el pequeño quiera ir más allá y empiece a escoger otros temas que le parezcan ideales para agregar a su colección.

Estudios realizados por grandes universidades en el mundo revelan una cifra alarmante. Y es que durante los últimos 10 años, solo 4 % de la población estudiantil de las grandes ciudades lee por interés, dejando un alarmante 96 % que lo hace por obligación.

Sociólogos y psicólogos insisten en que el hábito de la lectura es algo que nace desde el núcleo familiar, y si el pequeño no adquirió el hábito en casa, es poco probable que lo haga en otro lugar.

Hay otras estrategias que puedes tomar en cuenta para incentivar el hábito de la lectura en tus pequeños.

Más libros, menos televisión

Las caricaturas y los programas de televisión con alto contenido animado son la programación predilecta de niños y niñas alrededor del mundo. Y aunque hay canales que ofrecen programas educativos, no todos cumplen ese fin.

Acostumbra desde pequeños a tus hijos a leer más y mirar menos la televisión. Ten en cuenta que la mayoría de los hábitos de tus hijos son aprendidos, y si ven a todos frente al televisor, querrá hacer lo mismo.

No se trata de que lo aísles del mundo y le niegues a ver televisión, pero elabora un horario para que él entienda qué horas tiene para ver programas de televisión y cuánto dispone para leer.

Lo mismo sucede con otros dispositivos como videojuegos portátiles, tablets, teléfonos móviles y cualquier otro aparato que pueda disminuir su interés por la lectura.

Lectura antes de dormir

Muchos niños prefieren hacer cosas súper divertidas por la mañana y gastar en ellas la energía propia de esa edad. Es por ello que puedes valerte de las horas de la noche para que los pequeños se interesen por la lectura.

De hecho, expertos aseguran que si se lee de noche, incluso antes de dormir, es posible de aprender más rápido y se puede arraigar más rápido el hábito de la lectura. Ojear un libro mientras se está relajado en cama podrá lograr ese objetivo en tus hijos.

Haz que lea en sus ratos libres

Los viajes siempre son momentos en donde nuestros hijos se aburren por las largas horas de espera en el aeropuerto o todo el tiempo que pasan sentados si nos desplazamos por tierra.

Ofrecerles un libro, sobre todo si este posee ilustraciones atractivas, es una de las cosas que podemos hacer para que ellos vayan tomando este gran hábito y asocien el leer con la distracción. Arma una especie de kit con libros para tu pequeño, y también puedes alternar esta opción con el dibujo, así que lleva colores y hojas de papel blanco.

Poco a poco

Si quieres que los niños sientan amor por el hábito a la lectura, nunca hagas que lean libros demasiado largos. Los comienzos siempre tienden a ser un poco traumáticos, y si les ofreces unos libros con más de 600 páginas, no querrá ni ojearlos. Prueba con libros cortos, que tengan un lenguaje sencillo y que llamen su atención.

¿Y qué temas podemos ofrecer a los niños dependiendo de su edad?

De los 0 a 2 años

Se recomiendan los libros de cartón o plástico que parezcan juguetes. Con gráficos, e historias de fantasía, que despierten su imaginación.

De 3 a 5 años

Libros en donde puedan asociar las palabras y que ofrezcan muchas ilustraciones. Que aborden temas como la naturaleza, los animales y los cuentos de hadas.

6 a 8 años

Historias que involucren piratas, personajes míticos, hadas, princesas y príncipes e incluso animales que pueden hablar.

9 a 11 años

Cuentos de ciencia ficción, terror, y donde los niños de su edad sean los protagonistas para que se cree la empatía lector-personaje.

 

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

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