Cómo Internet ha afectado a nuestra forma de escribir

Posted on August 4, 2016

 

Desde que fue posible documentar el comportamiento de la raza humana, una de las características que más ha destacado en todo el proceso de evolución han sido los cambios permanentes a los que hemos estado sujetos.

Las sociedades del mundo han ideado, a lo largo de los años, diversas maneras de comunicarse y de acercarse entre sí, por lo que la escritura también ha sufrido ciertos cambios a través del tiempo.

Y en tiempos en los que Internet parece estar inmerso en todo lo que hacemos ¿realmente estamos en capacidad de reconocer cómo esta extraordinaria herramienta ha modificado la forma en la que nos expresamos por escrito?

Algunos conocedores de la semántica y la gramática aseguran que el furor del mundo digital llegó para causar una gran deformación de la forma en que nos conectamos con otras personas.

Frente a estos cambios, vistos como “drásticos”, algunos expertos en la materia señalan algunos aspectos que han afectado a nuestra escritura durante los últimos 10 años:

  1. -La comunicación ahora es más inmediata. Algo que no es malo, por lo que lo ven como un punto a favor del Internet.
  2. -Los mensajes van y vienen en gran volumen a través de diversos medios digitales (correos electrónicos, mensajería instantánea, redes sociales, entre otros, por lo que no siempre puede que lleguen al receptor.
  3. -La escritura, impulsada por la inmediatez en la que viajan los mensajes, carece de sensatez, porque las personas tienden a escribir y enviar textos sin premeditar su contenido.
  4. -Los no escritores de oficio de esta época tienden a ser muy escuetos, poco descriptivos y fríos a la hora de redactar escritos. Esto es debido a la preponderancia que le dan a otros elementos, como imágenes.

Se habla incluso de una gran brecha que existe las personas que están absolutamente familiarizadas con el mundo digital y quienes no, quedando en cierto modo “enterradas” algunas formas más antiguas de comunicación verbal escrita.

Parte de esta transformación, como se mencionó previamente, tiene que ver con la velocidad en la que se mandan y reciben los mensajes, por lo que las personas cada vez exigen saber detalles más breves y se coarta la descripción o narrativa habitual. 

 
Estamos en una era de titulares, por lo que las personas incluso se sienten más atraídas por un par de líneas y no se interesan en leer el resto del contenido. Incluso ocurre que los redactores se valen de titulares con elementos matemáticos para ganar interés de sus lectores.

La mayoría de las personas necesita un elemento numérico en una historia para comprender el mensaje, y rechaza de forma categórica los titulares complejos o muy elaborados

El refrán “una imagen vale más que mil palabras” ha tenido gran protagonismo a lo largo de las últimas dos décadas, ganando inclusive por encima del texto que busca identificar. Esto obliga a los redactores a ser más concisos e incluso correr el riesgo de obviar detalles para darle  más espacio a la gráfica.

El nacimiento de plataformas de mensajería instantánea como el Messenger, BBM o Whatsapp también trajeron consigo la revolución multimedia en todo el mundo, y con ellas llegaron los famosos “emoticonos”.

Es casi imposible ver conversaciones escritas entre personas que se conocen o quienes no del todo, en las que no se haga uso amplio de estos recursos digitales, y en los que incluso se ve reemplazada la escritura. 

Al enviar uno de estos recursos, hay personas que sintetizan lo que desean decir sin escribir palabra alguna, por lo que muchos escritores temen que el avance de este tipo de tecnologías forme una sociedad llena de individuos incapaces de expresarse a través de la palabra escrita.

Aquí también entran las redes sociales, las cuales han sido bárbaramente populares, y las que han condicionado la escritura de sus internautas incluso en espacios reducidos como es el caso de Twitter o Snapchat.

La mensajería de texto, que también ofrece poco espacio para comunicar, es otra de las herramientas de comunicación que ha puesto en riesgo la escritura, ya que muchos incluso se atreven a recortar palabras o inventar términos. 

El uso de acrónimos, abreviaturas y otras deformaciones del lenguaje escrito son el “pan de cada día” en estas plataformas que a pesar de esto, cada día ganan más popularidad, sobre todo entre jóvenes.

La velocidad de la comunicación y los pocos caracteres que nos dejan utilizar también comprometen la ortografía, en vista de que la necesidad de comunicar en tiempo real se impone ante la obligación de escribir correctamente.

Mensajes como “Hola xq no has llegado” son muy comunes, y las personas, pese a que manejan las reglas gramaticales de su lengua materna, son capaces de pasarlas por alto solo para poderse comunicar “al momento”.

Al momento de redactar textos, tan sencillos como un correo electrónico, muchas personas olvidan que la redacción tiene algunos pasos básicos como el orden de las ideas, y que debe contener una introducción, un cuerpo y un remate.

Es precisamente la “hipertextualidad” lo que nos ha llevado a cometer grandes sacrificios en las normas y costumbres de redacción que hemos aprendido en el colegio. Lo peor del caso, es que este fenómeno parece no detenerse y las personas lo han visto como una situación cotidiana.

Asimismo, es preciso hacer énfasis en la cantidad prácticamente ilimitada de contenidos que hay en Internet, por lo que muchos estudiantes o escritores prefieren apelar al “corta y pega” en vez de elaborar contenidos propios.

 

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

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