Ensayos y ensayistas

Posted on August 18, 2016

El ensayo es un género literario en el que se expresa un tema determinado y  donde el  autor da su punto de vista sobre el mismo de manera personal y libre. Es, por tanto,  una reflexión de carácter subjetivo y su extensión suele ser relativamente corta. 

El ensayo se ha usado a lo largo de la historia, incluso antes de que la palabra se conceptualizara, pues a tanta libertad había que encajarla en algún lugar para reconocerla de forma práctica, y esta fue precisamente una de las razones que llevó a Michel Eyquem de Montaigne, un escrito francés del renacimiento, a llamar a sus creaciones de esta manera, seguro de que representaban una novedad en lo referente al estilo. 

Nicolás Maquiavelo; uno de los más reconocidos ensayistas de la historia es el ejemplo perfecto de que esta forma de escribir ha existido incluso antes de que se le considerara un género literario. Su obra cumbre “El Príncipe”,  es un ensayo en el que se explica el arte de alcanzar y mantener el poder político. 

Un aspecto llamativo de esta obra es el hecho de que el autor se dio la libertad de redactar un texto de una forma bastante personal y muy distinta al estilo de la época, la prueba de que los ensayos son libres. Un estilo cínico proveniente de un ser un tanto oscuro pero con resultados bastante efectivos. 

Escrito de una forma realista y cruda, y presentado con una visión cínica pero realmente efectiva ha sido usado por innumerables políticos a lo largo de la historia, porque presenta una serie de consideraciones sobre lo que debe hacer una persona que quiere triunfar en este ámbito. Ha sido tan trascendental este escrito que en él se acuñó el término ‘Maquiavelismo’, definido por la Real Academia como: modo de proceder con astucia, perfidia y doblez

La libertad

Si bien es cierto que es precisamente la libertad uno de los aspectos más importantes y que diferencian al ensayo del resto de los géneros literarios, existen otra serie de aspectos que debe cumplir el texto para entrar dentro de esta clasificación. 

Los ensayos, al ser una obra que presenta una visión personal, tienden a ser persuasivos para que el lector se ‘convenza’ de la idea que tiene el autor sobre el tema, que es casi siempre humanístico, raras veces son científicos, aunque sí que hay ejemplos importantes de este tipo: El Origen de las Especies de Charles Darwin. 

Darwin no solo hizo expresó sus ideas, sino que usó una serie de argumentos para convencer a las personas de que el hombre no había sido creado por obra de Dios, sino que era fruto de la evolución de los simios a lo largo de un proceso de muchos años. Convenció a muchísimos, pero se ganó enemigos acérrimos, sobre todo los religiosos,  y aun hoy se discute lo expuesto en su obra, aunque se sabe que son más los que le creen. 

El autor, por tanto, debe sustentar lo que dice tal como lo hizo Darwin, porque ha llegado a una conclusión sobre un fenómeno determinado pero ¿Cómo? Ahí es donde entran los argumentos y se sacan a relucir el lado expositor, dos características más que tienen los ensayos. 

Los argumentos pueden venir acompañados por citas, para darle mayor peso a las ideas del autor, pueden ser, por ejemplo, datos comprobados que corroboren su idea principal o hechos tangibles que están a la vista de todos. 

La subjetividad

Al ser una obra en la que se presenta una visión personal, los ensayos no pueden ser más que un producto de la subjetividad, que se valen de la cualidad que tienen los seres humanos de interpretar las realidades de diferentes maneras, y es que muchos pueden estar convencidos, por ejemplo, de que lo expuesto por Darwin es la realidad de la llegada de los humanos al mundo, o que la única forma de alcanzar el poder político es siguiendo las directrices escritas en “El Príncipe”

Pueden estar convencidos, sí, y apoyar fielmente lo expuesto en esos ensayos, sin dejar espacio a la duda porque creen que los resultados y las pruebas son suficientes, pero están los del otro lado, los que tienen sus creencias puestas en la idea de que el hombre está en el mundo porque una fuerza superior lo puso aquí, que hay distintas formas de alcanzar el éxito político haciendo las cosas bien.

Ambos bandos tienen una verdad en las manos, y aunque en el caso de la lucha religión-ciencia haya más pruebas de un lado que del otro, en el caso político es más profundo el debate, y siempre, siempre, habrá más de una forma de concebir la realidad y cada cual tendrá sus seguidores y creyentes, el trabajo del ensayista es, pues, dar todo el material que posee para convencer a unos u a otros, de que lo dicho en su texto es la realidad, pero sin olvidar  que esa es su realidad y que quizá haya otras. 

La trascendencia

Los ensayos pueden ser escritos por  cualquier persona y basados en esa premisa nos encontramos con ensayos de escuela, de niños pequeños o con obras  que han definido la historia de la humanidad en algún aspecto. 

Como ejemplo de trascendencia está “El Capital”, de Karl Marx, es un ensayo político y económico que marcó un antes y un después en las concepciones políticas de la humanidad, dividiendo a todos entre derecha e izquierda, habla de la lucha de clases y una serie de conceptos que han servido de base ideológica a, por ejemplo, potencias tan grandes como China. 

Otro ejemplo es el de un tristemente célebre personaje que también llegó a escribir ensayos Adolf Hitler, aunque la calidad de aquel texto que tituló “Mi lucha” se parezca más a la de un niño de escuela, lo fundamental es que en él están plasmadas las ideas del autor y sobre las que se sustentó la Alemania nazi. Aun en la actualidad sigue teniendo algunos adeptos, el libro sí, pero también el autor, afortunadamente no son demasiados. 

No tan atrás en el tiempo, un escritor latinoamericano y premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa escribió otro gran y reconocido ensayo “La Civilización del Espectáculo”. En el texto describe el papel de la cultura, afronta los males de las sociedades contemporáneas y defiende encarecidamente los valores eternos, para hacerlo usa citas y las mismas son sacadas en su mayoría de ensayos anteriores que hablan del tema. 

La lista de autores y ensayistas reconocidos a lo largo de la historia es tan larga como variados son los temas, en el presente texto se han mencionado tan solo cinco de ellos, una gota en un mar profundo en el que da gusto sumergirse. 

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

Comentarios

comentarios