Escritores precoces y escritores maduros que triunfaron

Posted on February 26, 2015

‘Nunca es tarde si la dicha es buena’ dice nuestro refranero sobre comenzar de forma tardía a emprender un proyecto, y sin embargo la sabiduría popular también nos recuerda que “a quien madruga dios le ayuda”, por lo que se nos recomienda comenzar lo antes posible a explotar nuestras virtudes.

¿Hay una edad mínima recomendada para comenzar a escribir y publicar? ¿Pasada cierta fecha es mejor no embarcarse en un proyecto literario? Estas son dos de las preguntas más repetidas entre los autores precoces y los escritores más maduros. En muchas ocasiones el cuándo marca nuestra disposición a embarcarnos en algo y supone un muro infranqueable entre nuestro deseo y la ‘realidad’ que vemos.

¡Es momento de romper con esos clichés sociales que tanto nos paralizan! No es cierto que la juventud sea sinónimo de desconocimiento e inmadurez literaria, ni tampoco que sobrepasar cierta edad te convierte en menos válido para comenzar a publicar. Y para demostrarlo nada mejor que acudir a ejemplos históricos que nos dan a entender que el momento para escribir una gran obra lo elegimos nosotros:

Escritores precoces

Hay casos en la historia que demuestran que si se tiene la formación necesaria, se pueden publicar obras de gran calidad a edad temprana. El más sorprendente, es el caso de Mary Shelley que con tan solo 21 años presentó su obra ‘Frankenstein’, una de las más reproducidas de la historia, representada en teatro clásico, musicales y películas.

Anna Frank nos contó en “Diario de una chica joven” su desgarradora experiencia durante la ocupación nazi, que empieza cuando apenas es una adolescente de 13 años. La sensibilidad y magia con la que describe su situación hacen que la edad con que comenzó a escribir sea en cualquier caso un dato anecdótico.

El consagrado Hemingway publicó su primer libro, Fiesta, con 25 años. Sin embargo su primera gran obra, por quién doblan las campanas, no llegaría hasta sus 39 años y ‘El viejo y el mar’ no se editaría hasta sus 51.

Otro ejemplo que rompe con los estereotipos de la edad es el de Goethe, quien comienza con Werther a los 25 años, pero no finaliza su obra maestra, ‘Fausto’, hasta los 83 años. Comenzó joven y dejó su mejor obra para ‘casi el final’.

También existen autores contemporáneos que han sorprendido a todos por su virtud precoz, Bret Easton Ellis escribió ‘Menos que cero’ a los 21 años, pero es que con tan solo 27 publicó ‘American Psycho’, su obra más célebre hasta la fecha.

Escritores maduros

“El envejecimiento me ha despertado una nueva percepción de mi finitud. Desde los 50 años mi cuerpo cambió. Así, sin más, algunas pequeñas cosas empezaron a cambiar” confesó Paul Auster en una ocasión para corroborar que sus ‘mejores títulos’ nacieron en la madurez.

James Joyce finalizó Ulises el mismo año que cumplió 40 años, ‘La letra escarlata’ de Nathaniel Hawthorne fue publicada cuando el autor sumaba 46 primaveras y Cortázar esperó hasta los 49 años para mostrar al mundo la magnífica ‘Rayuela.

¿Y autores pasados del medio siglo? Bram Stoker dio por concluida su gran novela ‘Drácula’ a los 50, mientras que Ramón J. Sender vio su ‘Réquiem por un campesino español’ publicado con 51 años y Nabokov Lolita a sus 54 años.

Mark Twain fue uno de los más tardíos, esperó a los 65 años para presentar su obra maestra ‘El hombre que corrompió Hedleyburg’.

Suficientes ejemplos que demuestran que da igual el momento, porque una gran idea es inmortal, sobrevive al paso del tiempo y está por encima también del momento en que su autor se decide a darle vida.

25 horas al día dedicada a escribir. Periodista. La cultura y la tecnología me provocan delirium tremens, prefiero no abstenerme.

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