La chica del tren: diferencias entre el libro y la película

Posted on October 26, 2016

La queja más común entre aquellos que van al cine a ver la adaptación a la gran pantalla de un libro, es el hecho de que la película no suele ser tan completa como la historia original. Los lectores tienden a quejarse de la falta de detalles, de las escenas cambiadas, de los hechos que fueron planteados de una forma totalmente distinta en el libro y en la película, y así una larga lista de desencantos.

Lo cierto es que dichos largometrajes no son más que adaptaciones inspiradas en la interpretación que los guionistas y directores hacen del propio libro. No obstante, no debemos olvidar que cada obra literaria es distinta en función del lector que la tenga entre manos, y la sala de cine no hace otra cosa que evidenciar este hecho.

La chica del tren: argumento

Uno de los ejemplos más recientes de este conflicto es precisamente La chica del tren, la película basada en la novela homónima de la autora británica Paula Hawkins. El libro fue publicado en 2015, y desde entonces se ha convertido en un best seller en Estados Unidos y Reino Unido. La pasada semana, su versión cinematográfica dio el salto a la cartelera, siendo uno de los estrenos literarios más esperados del momento.

La Chica del Tren es una novela de intriga que gira en torno a la vida de Rachel, una joven con problemas de alcoholismo que vive de alquiler en la casa de una amiga en Londres. Rachel es despedida de su trabajo, pero para que su casera no lo descubra, prefiere viajar todas las mañanas en el tren de las 08:04 con dirección al centro.

En una de las paradas del tren puede ver, desde su asiento, la casa de su ex, y desde allí empieza a observar su nueva vida. Con el tiempo comienza a fijarse en otra familia que vive cerca de la estación, una pareja cuyas vidas recrea e imagina como entretenimiento, hasta que termina obsesionándose con ellos e investigándolos. Cuando un día, Megan, la mujer, desaparece, Rachel comienza a indagar sobre el suceso por su cuenta.

Diferencias entre el libro y la película en “La chica del tren”

Ya hemos contado cuál es el argumento general tanto del libro como de la adaptación. No obstante, el guión ha traído consigo una serie de  diferencias bastante significativas que han llamado la atención de los fans. ¿Quieres saber cuáles son? ¡Alerta spoiler! Cuidado, porque se avecinan algunos detalles sobre la trama.

La historia no sucede en Londres

Esta es quizá una de las más importantes diferencias entre el libro y la película. Mientras que en la novela la autora describe los hechos enmarcados en la ciudad de Londres, Inglaterra, en la película la protagonista coge el tren diariamente en dirección a la isla de Manhattan, por lo que los hechos suceden en Nueva York.

Los guionistas lo justificaron explicando que la ciudad de Nueva York está en un plano muchísimo más fácil de identificar para el público en general, a diferencia de lo que podría ocurrir con Londres. En su defensa, alegaron que la verdadera trama de esta historia se producía en la mente de la protagonista, y en el tren, por lo que las referencias a aspectos culturales no eran suficientemente frecuentes como para que el cambio de localización representara un problema.

Rachel en Alcohólicos Anónimos

Hay un momento de la película en el que Rachel cuenta cómo se despertó cubierta de sangre después de que Megan desapareciera. Esto sucede en una reunión de Alcohólicos Anónimos. No obstante, en la novela, a pesar de que sí cuenta dicha experiencia, no tiene lugar en ninguna reunión de la asociación.

Esto también tiene una explicación por parte de los guionistas. En la novela todos estos datos son vertidos en forma de monólogos interiores de la protagonista, pero en una película el exceso de  monólogos no es tan positivo, de manera que lo más apropiado era ubicar a Rachel en un punto físico reconocible en el que pudiera expresar sus miedos, experiencias y deseos de liberarse de su alcoholismo.

La asesina de bebés

En el libro, durante la terapia con el psicólogo, Megan comenta que tuvo un bebé durante su adolescencia, y que el niño murió ahogado en la bañera cuando aún era muy pequeño. La mujer deja muy claro que no deseaba un embarazo, y abre la puerta a las interpretaciones de los lectores sobre si pudo ser ella la responsable de esta muerte.

Los guionistas de la historia dejaron de lado este asunto, que no se refleja en ninguna escena de la película. A pesar de ello durante la desaparición de Megan los medios cubren ampliamente el hecho tildando a la mujer como “la asesina de bebés”. La relación de Megan con su hijo es un hecho fundamental en la trama de uno de los temas más tratados en la novela, la experiencia femenina.

La explicación a esto fue bastante sencilla para los guionistas, que, una vez más, basados en su interpretación de la obra decidieron que, a pesar de que buscaban realzar la trama de la experiencia femenina, la historia del bebé de Megan quedaba fuera del argumento, y desviaba demasiado la atención de los hechos principales.

¿Has leído “La chica del tren”? ¿Qué te parece su adaptación cinematográfica? Desde luego, este es un ejemplo perfecto para poner de manifiesto que libro y película no tienen por qué ser un reflejo fiel, sino una experiencia complementaria para saborear una historia desde dos ángulos distintos. ¿Qué opinas tú? ;)

Soy algo que redacta, cuenta historias, y hace cosas con imágenes. Preferentemente divulgativas. A poder ser, sobre comida.

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