La importancia de un buen comienzo: 5 historias que cautivan desde el primer párrafo

Posted on December 16, 2014

Durante los últimas entradas nos hemos dedicado exhaustivamente a presentar técnicas de escritura útiles para todos aquellos que deseen iniciarse en el terreno de las letras. Es hora de dar un salto de la teoría a la práctica, enfocándonos especialmente en la parte que tantos quebraderos de cabeza causa a cualquier escritor novel: la primera página.

Establecer un dogma que defina los secretos para conquistar al lector en un solo párrafo es, desafortunadamente, imposible. Sin embargo, es una magia muy presente en la literatura; hay prólogos que se olvidan, otros que te atrapan con una sola lectura superficial y algunos que se recuerdan para siempre.  Por todo ello, con esta entrada pretendemos rendir un homenaje a algunos de  esos grandes inicios, para lo cual hemos preparado una pequeña lista que recoge algunos de nuestros inicios de novelas favoritos. Recordad que no se trata de una crítica de la obra en su totalidad, solo de sus primeras líneas. Quedáis avisados :)

Si hoy es uno de esos días en los que te sientes especialmente creativo , no dudes en seguir leyendo (y compartir tu inspiración en Sttorybox). Y si no es así, ¡adelante! Tú más que nadie necesitas mandar un email a tus musas.

Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez

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García Márquez, un escritor que nunca falla en ningún ranking literario, no podía echarse en falta en nuestra lista. Y menos con una obra como ésta, que hizo de aquello que llaman in extrema res toda una definición. Cualquiera que haya leído Crónica de una muerte anunciada sabrá de que le hablo y qué tiene el inicio de dicha novela para estar en esta recopilación:

“El día en que lo iban a matar, Santiago Násar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato.”

La fiesta del chivo, Vargas Llosa

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El segundo principio del que nos gustaría hablar proviene también de un autor latinoamericano. Vargas Llosa empieza su Fiesta del Chivo con una reflexión sobre el nombre de su protagonista, Urania. Nos gusta especialmente esta presentación por su espontaneidad y por la empatía que contagia esa voz narrada que se pregunta “¿Por qué me llamo así?”:

“Urania. No le habían hecho un favor sus padres; su nombre daba la idea de un planeta, de un mineral, de todo, salvo de la mujer espigada y de rasgos finos, tez bruñida y grandes ojos oscuros, algo tristes, que le devolvía el espejo. ¡Urania! Vaya ocurrencia. Felizmente ya nadie la llamaba así, sino Uri, Miss Cabral, Mrs. Cabral o Doctor Cabral.”

Corazón tan blanco, Javier Marías

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Otra introducción que carga con una muerte a sus espaldas es la de Corazón tan blanco, de Javier Marías. Más allá de la crudeza con la que describe el suicidio, hay dos detalles por los que esta introducción entra sin dudarlo en nuestra lista. El primero, la presentación del personaje como una “niña” que, aunque “ya no sea tan niña”, se quita la vida en esas primeras líneas. No es un apelativo escogida al azar. El segundo, la primera frase, “no he querido saber, pero he sabido”, porque (y esto es solo comprensible para quienes se hayan leído el libro) lo representa TODO en Corazón tan blanco.

“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre.”

Si tú me dices ven lo dejo todo…pero dime ven, Albert Espinosa

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Este autor/director/guionista, cuya historia personal se ha hecho bastante popular últimamente, nos sorprende especialmente con el principio de sus libros con moraleja. ¿Por qué nos gusta? No es por las preguntas, sino por la ausencia de respuesta, y la consiguiente introducción a la trama que constituye.

“Recuerdo como si fuera hoy cuando ella me dijo: “¿No deseas poder ser feliz en todos los aspectos de tu vida…? ¿No tener que aceptar nada que no te agrade…? ¿Sentir que la vida es controlada por ti en lugar de ir a rebufo de ella en el vagón 23…?
No respondí…”

Cien años de soledad, Márquez de nuevo

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Por último, y aunque parezca un poco poético y premonitorio, nos gustaría acabar por donde empezamos, como tantos grandes libros hacen, y recordar uno de esos inicios de novela que pasan a la historia a la par que sus autores:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.”

¿Te ha gustado? Si es así, te invitamos a que tú también rindas homenaje a estos grandes autores e introducciones de la mejor manera posible: iniciando tu propia historia con nosotros.

Soy algo que redacta, cuenta historias, y hace cosas con imágenes. Preferentemente divulgativas. A poder ser, sobre comida.

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