La novela histórica como subgénero narrativo

Posted on August 9, 2016

Muchos creen tener la certeza de lo que significa la novela histórica pero terminan dándose cuenta de que no es lo que creen. Y es que elaborar un concepto preciso sobre el tema suele ser bastante  difícil.

La característica más predominante en este subgénero del romanticismo del siglo XIX es que sus historias mezclan la realidad con la ficción, presentando la acción de un argumento que no existe contrastado en un entorno histórico que sí fue real.

De todas las definiciones que se han presentado sobre la novela histórica, esta es quizá la más cercana a su definición real, aunque no llega a ser demasiado cercana e incluso puede llegar a ser vaga.

La autora Felicidad Buendía alguna vez dijo que para ella este tipo de obra literaria es la que se desarrolla en el pasado, que sus protagonistas no existen y que esos personajes y hechos constituyen apenas un elemento secundario del relato en cuestión.

Otros autores aseguran que una narrativa puede ser definida como “novela histórica” si necesita elaborar con detalles la época en la que se basa, además de abordar los hechos de una manera directa.

Hay quienes la definen como una derivación narrativa que nació a partir del auge del romanticismo durante el siglo XIX. Dicen que se apropia de algunos recursos literarios para destacar una época histórica muy lejana y recrearla de manera creíble.

No importa si los personajes de estas historias aparecen a partir de la imaginación de sus creadores, quien escribe debe cuidar que todos los escenarios donde ocurre todo deben ser reales y lo más cercanos a lo que realmente son.

El escritor György Lukács cree que quienes están en capacidad para escribir una novela histórica son personas con una gran preparación, documentación y extrema inteligencia para combinar lo real con lo imaginario y que aun así sea creíble.

Lukács advierte que si no se hace un balance adecuado entre ambos elementos, el escritor corre el riesgo de estar ofreciendo una historia de aventuras, por lo que destacó que se debe tener sumo cuidado con el manejo de la narrativa.

Características de la novela histórica para que sea comprendida de mejor manera.
  1. La ficción nace a partir de una gran investigación sobre la posible ubicación que se va a utilizar durante la narrativa. Se emplean muchísimas fuentes para poder apegarse fielmente a lo que se quiere contar. Aquí incluso se toma en cuenta la visión personal o ideológica del redactor para darle una dirección determinada a la historia a ser contada.
  2. Los momentos que más se han tocado en la novela histórica son los que ocurren durante una crisis determinada en la locación real donde se basa la historia. Destacan historias como la guerra de Troya, Atenas, la vida de Alejandro Magno, entre otras.
  3. Hay cuatro formas de narrar una novela histórica, para darle mayor profundidad a la historia y buscar una densidad más profunda entre los personajes. La narración puede ser en tercera persona, objetiva y omnisciente, en primera persona, autobiográfica, como especie de un diario donde se cuentan memorias, se pueden combinar las voces de los personajes o se hace en prosa. 

Entonces, si decimos que una característica infalible para describir a las novelas históricas es que solo deben reconstruir una época arqueológica de manera perfecta, el género se limita considerablemente. 


Las novelas históricas más destacadas de los últimos años, según el ranking de muchos especialistas en la materia
  1. La serie de Collen McCullough, que basa su historia en la caída de la República, el primer hombre de la antigua Roma.
  2. “Salamina” de Javier Negrete.
  3. La trilogía de Santiago Posteguillo que aborda el tema de Publio Cornelio.
  4. Gisbert Haefs y su trabajo titulado “Aníbal”
  5. La novela “Puerta del fuego” de Steven Pressfield. 
  6. La serie de Patrick O´Brian de Abrey, cuyas obras son “Capitán de Navío” y la “Fragata de surprise”.
  7. “Yo” de Claudio de Robert Graves.
  8. “Los asesinos del emprendedor” de la pluma de Santiago Posteguillo.
  9. Los “Episodios nacionales” de Benito Pérez Galdós
  10. Y “El Asiro y la Estrella de sangre” de Nicholas Guild.

La novela histórica empezó a surgir en Europa, teniendo gran auge en países como Alemania, Italia, Polonia, Rusia e incluso en España. El llamado “eurito” escocés Walter Scott fue uno de los primeros propulsores del género a finales del XIX.

Según la historia, Scott se convirtió a sí mismo en un mito a través de relatos que se llegaron a comparar con el famoso “Don Quijote de la Mancha”, los empezaron a tener gran aceptación en su entorno.

El autor pronto empezó a ganar adeptos y otros escritores como los europeos Robert Louis Stevenson y Walter Pater, o el norteamericano James Fenimore Cooper, quien escribió su obra más resaltante en 1826.

Pronto, la corriente se fue esparciendo en otras regiones del viejo continente y en en diversos idiomas, por lo que en España se dejó ver en 1823 de la pluma de Rafael Húmara, Félix Mejía, o Ramón López Soler.

La novela histórica tuvo una gran influencia sobre el realismo, y entre 1841 y 1862 se escribieron cientos de trabajos de esta corriente literaria pero con algunos aspectos generales de esta narrativa.

Una vez inició el siglo XX, esta corriente levantó su vuelo y muchísimos autores empezaron a dejar leer sus escritos bajo esta influencia, y cada vez más autores se dejaron llevar por la magia de esta.

Durante la restauración de la democracia española, después de la caída del régimen de Francisco Franco, la novela histórica tuvo un repunte en toda Hispanoamérica y se consolidó como una de las corrientes más vivas de la época. 

Hoy en día, y cientos de años después, portales digitales como www.planetadelibros.com/libros/novela-historica/00013 ofrecen a sus internautas un sinfín de opciones de estas obras, las cuales podéis disfrutar cuando queráis ;)

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

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