Lectores 2.0: ¿Dónde están los amantes de la literatura en nuestros días?

Posted on June 30, 2015

¡Hola de nuevo, lector!

Ya sabes que ésta es una semana muy importante para Sttorybox y, si no lo sabes, te lo contamos en un momento: después de muchos días (y noches) de trabajo, ayer estrenamos nuestro I Curso de Literatura online, un taller que hemos construido con muchas ganas, puliendo cada detalle, con el propósito de que cumpla todas tus expectativas. ¡Sabemos que eres un usuario exigente y aceptamos el reto! Así pues, estos días nos encontramos sumidos en la vorágine del estreno, con nuestras cabecitas dedicadas al 100% a pensar en qué busca un aficionado a la escritura cuando se aventura a apostar por un taller online, e intentar aproximarnos lo máximo posible a ese concepto.

Tantas horas dedicadas a pensar en la escritura en la red nos ha puesto un poco profundos (no nos culpes por ello :p), y nos ha llevado a reflexionar acerca de los cambios que ha ido experimentando la literatura hasta la fecha. Recuerdo cuando, siendo un poco más joven, pero no demasiado, aquella frase pronunciada por algún familiar adulto te asignaba inmediatamente la etiqueta de lector precoz voraz: “Este niño nunca suelta un libro”. He estado pensado mucho en esa frase y en como la literatura ha ido evolucionando para quebrar su sentencia excluyente.

Dicho esto, me encantaría dedicar el post de hoy a homenajear esa ruptura, y digo homenajear porque constituye una pequeña prueba de lo que los amantes de las letras han conseguido hacer con su pasión: extenderla, ramificarla, adaptarla a todos los formatos y emigrar con ella allá donde, a su lado, se sintieran más cómodos. Hoy nos hemos propuesto explorar todos esos rincones, reconocer todos sus logros y localizar a aquel lector que no necesita tener siempre un libro entre sus manos para no dejar de leer. ¡Anímate a venir con nosotros! Puede que tú también te encuentres a ti mismo durante el camino :)

Lectores que cambiaron el envoltorio de sus historias

“¿Pueden los libros tener botones en lugar de páginas?”. Es interesante imaginar que el nacimiento de los primeros e-readers pudiera surgir a raíz de esta pregunta, probablemente formulada por algún lector convencido de que, si la literatura no tenía límites, su soporte tampoco. Y así fue. Las historias se convirtieron en datos sin perder su esencia bohemia, y los lectores más ambiciosos descubrieron que no tenían que conformarse con un único libro cada vez que salían, viajaban o montaban en el metro, sino que podían llevar cientos al mismo tiempo. Los libros encontraron un aliado digital y se hicieron casi indestructibles, y la sentencia dejó de tener sentido: ya no era necesario tener un libro entre manos para seguir leyendo.

Lectores que rompieron la estructura y apostaron por la literatura en cápsulas

“¿Por qué tenemos que escoger entre novelas largas y relatos cortos? ¿Es posible construir literatura en 3 párrafos, 2 palabras o 50 caracteres?”. Y aquí es donde los escritores más aventureros y los lectores más innovadores descubrieron Twitter, Tumblr, Pinterest, los blogs y, por qué no, Sttorybox. Y empezaron a crear y disfrutar de sus historias explorando nuevas formas de “contar”. Y, otra vez, los lectores se dispersaron: comenzaron a seguir a sus escritores favoritos, se hicieron asiduos a las redes sociales, buscaron historias en el interior de una imagen y esperaron con emoción un párrafo más de su relato favorito. Y, por si fuera poco, ningún lector se sintió aterrado ante tal transformación: tanto aquellos que empezaban a pronunciar sus primeras palabras, como los que podrían construir bibliotecas con los volúmenes que habían tenido entre sus manos, se atrevieron a asomarse a esta nueva aventura.

Lectores que reconstruyeron el formato y se convirtieron en los protagonistas de sus historias

¿Cómo podría ser yo quien guiara a mi personaje favorito, quien le ayudara a superar sus obstáculos y tomara las decisiones por él?”.  En ese momento, algún aficionado a la tecnología debió pensar que lo que los lectores estaban buscando bien podría llamarse “novela interactiva”. Y que sería todo un reto posibilitar que, aquellos que llevaban años ante un libro, viendo sufrir y amar a sus personajes, pudieran atravesar la “cuarta pared” y abandonar su papel pasivo. Supongo que fue en ese momento cuando los aficionados a los videojuegos se convirtieron también en lectores. Y los libros empezaron a venderse como un CD o una aplicación móvil. Los cuentos que antes solo existían en nuestra imaginación cobraron vida, se llenaron de color y hasta de efectos especiales.

Lectores que reinventaron la imprenta y rompieron cualquier frontera

“¿Podemos crear nuestro propio “Efecto Gutenberg” en el siglo XXI? ¿Hasta qué punto podemos hacer accesible la literatura?”. Y la respuesta no tardó en llegar: hasta cualquier parte. Brotaron las grandes tiendas de historias online, e Internet se convirtió en una inmensa librería: cualquier obra, cualquier extraño ejemplar, en cualquier dispositivo, en menos de un minuto. Y, llegados a este punto, ¿quién puede cortarle las alas a un amante de las letras cuando es capaz de serlo en cualquier rincón del mundo?

Y ahora, mientras ese adulto, que ahora lo es un poco más, se lamenta porque no encuentra a ese joven lector voraz que nunca soltaba un libro, yo me pregunto: “¿Sabrá que está por todas partes?”

otra

¿Qué te ha parecido? ¿En cuántos de estos nuevos lectores eres capaz de reflejarte? ¿En cuántos de los que no están aquí? Déjanos tu comentario y estaremos encantados de compartir opiniones contigo desde uno de esos muchos rincones que le dan a la literatura la oportunidad de ser “algo más”: Sttorybox, el Lugar de las Historias.

Soy algo que redacta, cuenta historias, y hace cosas con imágenes. Preferentemente divulgativas. A poder ser, sobre comida.

Comentarios

comentarios