Lecturas para el verano VI – Diez negritos

Posted on July 22, 2015

A lo largo de la serie de lecturas para el verano de Sttorybox hemos puesto énfasis en recomendar relatos cortos que gracias a su brevedad y manejo satisfacen nuestra necesidad de leer durante una época en la que esta actividad puede verse desplazada a un segundo plano por diversos motivos. Uno de los géneros más prolíficos en la producción de este tipo de obras es sin duda la novela policíaca, apartado que no podemos dejar sin representante en nuestro conjunto de recomendaciones.

Las novelas policíacas conforman uno de los tipos de relatos que consiguen conectar con el lector de manera más rápida y participativa. Su planteamiento es simple: ocurre un caso criminal que levanta diversos interrogantes sin respuesta aparente o que anuncian un peligro inminente para otras personas. El desarrollo de la novela va a centrarse en plasmar la investigación destinada a hallar una solución a los enigmas planteados.

Detectives, policías, investigadores o simples curiosos se convierten en los ojos y oídos de los lectores, que no pueden evitar sentir cómo su interés se despierta a medida que se exponen y explican los hechos. Cuando el lector está atrapado por la historia puede llegar a sentirse capacitado para encontrar la solución por sí mismo. Realiza sus propias pesquisas y deducciones a partir de los datos aportados en la narración en la creencia de poder superar tanto al desconocido criminal como al esforzado investigador. Una buena novela policíaca debe colocar las pistas suficientes a lo largo del relato para que, al llegar la conclusión final, el lector sienta que si hubiera prestado más atención o hubiera atado los cabos correctamente a partir de las pistas que se presentaban ante sus narices, habría dado con la solución correcta. Lo contrario significará que el escritor ha sido tramposo o deshonesto.

Introducción al género policíaco: “Diez Negritos”, Agatha Christie

“Diez Negritos” es una de las novelas policíacas más famosas de la escritora británica Agatha Christie. También es su novela más vendida, alcanzando cifras de ventas astronómicas. Hablamos por tanto de uno de los estandartes más claros dentro del género policíaco. Puedes leer esta reseña sin temor a recibir spoilers sobre el argumento, ya que solo introduciré el contexto de la historia que recogen las primeras páginas del libro.

Publicada en 1939, “Diez Negritos” comienza con unos breves capítulos iniciales que presentan a varios personajes unidos por un mismo destino: todos han sido invitados por un tal Mr. Owen a acudir a su residencia, una moderna mansión que se levanta sobre una isla a la vista de las costas de Devon, Gran Bretaña. Dicha isla es conocida como la isla del Negro. Es verano, y una estancia en una lujosa mansión sobre un lugar tan singular parece una oferta difícil de rechazar.

Ninguno de los personajes conoce realmente a Mr. Owen, pero como la invitación les ha llegado a través de conocidos y amigos en común o bajo motivos realmente convincentes, no llegan a plantearse mayores preguntas sobre su anfitrión. Sin dilación, toman el tren que los deja en el pequeño pueblo costero donde un barquero aguarda para acercarlos a la isla del Negro.

Quienes embarcan son la institutriz Vera Claythorne, el juez Wargrave, el doctor Armstrong, la solterona Emily Brent, el joven adonis Anthony Marston, el hombre de fortuna Philip Lombard, el detective privado Blore y el general MacArthur. Cuando los ocho ponen pie en la isla del Negro son recibidos en la mansión por la pareja de criados que regenta el lugar, el matrimonio Rogers, los cuales afirman no conocer tampoco al señor Owen, puesto que han entrado en el servicio prácticamente ese mismo día y han sido citados allí como ellos.

La primera cena en la misteriosa mansión de Mr. Owen

Parece ser que no se espera la llegada a la isla de Mr. Owen hasta el día siguiente. Los invitados aceptan pasar la noche en la mansión, no sin antes disfrutar de una magnífica cena. Cuando se sientan a la mesa, una voz resuena en la casa, como salida de una grabación. La voz comienza a nombrar a todos los presentes, tanto a los ocho invitados como a los dos criados, y uno a uno los va culpando de la muerte de alguna persona durante algún episodio anterior de sus vidas. Conmocionados, todos niegan cualquier culpabilidad o veracidad de la acusación lanzada por la misteriosa voz. Mientras discuten lo ocurrido, los diez personajes se van percatando de que han sido engañados para ser reunidos en la isla con el fin de satisfacer algún oscuro propósito.

Sobre la mesa del comedor, diez figuras de diez negritos de porcelana parecen representar a cada uno de ellos. En las habitaciones de todos los invitados hay una nota con la letra de una canción infantil que habla de diez negritos cuyo número va reduciéndose de uno en uno por los motivos más macabros, hasta no quedar ninguno vivo. Parece ser que la mente de un asesino ha orquestado todo y que los protagonistas están atrapados, aislados en una pequeña isla, para formar parte de su juego. ¿Se cumplirá la letra de la canción o conseguirán los personajes escapar del perverso juego que se ha preparado contra ellos?

“Diez negritos” es un exponente de la figura del criminal inteligente, de mostrar el asesinato como la expresión de un genio maquiavélico que se toma su oscura afición como un arte y un desafío a través del cual demostrar un hecho o una afirmación. Es un recurso que ha llegado hasta nuestro tiempo, como muchos otros propios de la novelas policíacas de Poe, Doyle o Christie que hoy en día forman parte de la biblioteca básica de arquetipos y clichés del género.

El interés de la novela, además de en el caso en sí, estriba en ser testigo del comportamiento y razonamientos de personajes con habilidades, formación y trayectoria tan dispares cuando son puestos en la tesitura de convertirse en potenciales presas de un criminal. También reside en ir averiguando poco a poco más sobre el pasado de cada uno.

Ameno, austero en el lenguaje, directo y fácil de leer, sin complicaciones, “Diez negritos” puede terminarse en un día de lectura, no solo gracias a su longitud y estilo, sino porque irremediablemente querrás enterarte de qué ocurre con los protagonistas y, cómo no, descubrir si tus conclusiones a la hora de adivinar quién está detrás de todo el asunto fueron acertadas.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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