Lecturas para el verano X – Las uvas de la ira

Posted on August 20, 2015

En cinematografía existe un género secundario denominado “Road Movie” que consiste en mostrar en la gran pantalla el desarrollo personal de los personajes protagonistas mientras experimentan un viaje por carretera solos o acompañados. Posiblemente el ejemplo más conocido sea el de la película “Thelma y Louise”. Otros títulos pertenecientes a este tipo de películas son “Easy Rider”, y las más cercanas en el tiempo “Hacia rutas salvajes” y “Pequeña Miss Sunshine”.

Como en otros muchos aspectos, el cine imita también en este asunto a la literatura, que como arte más antiguo ya recurrió antes que él a los viajes como recurso narrativo. Ya vimos en una de nuestras primeras entradas de “Lecturas para el verano” que existe el género denominado “Literatura de viajes” donde un autor expone sus inquietudes, conocimientos y vivencias personales durante un trayecto improvisado o planificado entre ciudades, entornos o países. El problema con este tipo de obras es que suelen ser más descriptivas, documentales o reflexivas que narrativas en sí. No obstante, la literatura también cuenta con títulos que escenifican una acción dramática durante el desarrollo de un viaje cualquiera. Como no podía ser de otra forma, también se encuentran ejemplos de Road Movie (o Road Story) en el mundo de las letras.

Mientras que en muchas Road Movies la comedia es un ingrediente habitual que adereza el drama de fondo, no ocurre así en la novela que tratamos en esta entrada, “Las uvas de la ira”, donde el contenido principal es puramente trágico y descarnado. Escrita en 1939 por John Steinbeck, se trata de una de las obras de denuncia social más conocidas de la historia.

“Las uvas de la ira”, John Steinbeck

El contexto histórico de “Las uvas de la ira” se sitúa en la Gran Depresión, la crisis económica de los años 30 iniciada tras el crac del 29 de la bolsa de Nueva York. Esta década vivió una de las mayores crisis económicas y sociales del mundo moderno y en concreto de los Estados Unidos. Fue esta una época en la que simplemente la pobreza se impuso como el orden natural de las cosas entre un gran porcentaje de la población.

Los protagonistas de la novela son los miembros de la familia Joad, que viven de trabajar y cultivar las tierras que tienen arrendadas por un banco en un punto de las inmensas extensiones de Oklahoma. Al comienzo de “Las uvas de la ira”, Tom, uno de los hijos del matrimonio Joad, acaba de salir de la cárcel del condado y se dirige a la casa de sus padres para reencontrarse con su familia. Allí se entera de que todos han sido desalojados del lugar porque los bancos nacionales han modificado los contratos de explotación de sus terrenos y las familias de campesinos no pueden afrontar las nuevas condiciones dispuestas por las entidades financieras, menos aún tras la sucesión de varias sequías.

Tom es informado entonces de que su familia se encuentra en casa de su tío John. Cuando acude allí, se encuentra a todo el clan Joad preparado para comenzar un largo viaje a bordo de una desvencijada camioneta. No falta nadie: sus padres, sus abuelos, sus numerosos hermanos y hermanas, estando una de ellas embarazada, y el cuñado. La meta de los Joad es llegar hasta California, donde se rumorea que se necesita ingente mano de obra para recoger las cosechas de los cultivos frutales abundantes en aquel estado. Sin apenas un centavo, la familia Joad espera llegar al otro extremo del país antes de que el hambre acabe con ellos.

Así comienza el deprimente viaje de la familia Joad a través de las grandes llanuras americanas. Muy pronto se percatan de que no son los únicos empeñados en tal tarea. Por la misma ruta 66 que en la actualidad se alza como símbolo máximo del postureo turístico de personas de todo el mundo, se sucedían entonces procesiones enteras de desheredados en busca de un futuro mejor en la tierra prometida californiana. La palabra se ha difundido rápido y ha dado lugar a la formación de auténticas caravanas de personas en marcha hacia el oeste americano.

Un viaje de incertidumbre y denuncia

La primera mitad de la novela se centra en la incertidumbre y supervivencia durante un viaje en el que el temor existe hasta cuando chirría una de las más insignificantes piezas de la ruinosa camioneta que transporta a los Joad. Cualquier avería podría dejar a la familia en medio de la nada, al no contar con los recursos suficientes para afrontar una reparación compleja del vehículo. Esta falta de recursos se extiende al resto de necesidades: no poder alimentarse correctamente, vivir a la intemperie, estar a expensas de enfermedades y accidentes… Además, al estar Tom en régimen de libertad condicional, una vez abandona el estado de Oklahoma pasará a ser considerado fugitivo de la justicia.

A la dureza física del viaje se unirá la dureza moral cuando se sucedan algunas bajas y además los Joad encuentren a otros viajeros que realizan justo el trayecto contrario, asegurando que todo lo que podría aprovecharse en California ya se ha agotado. No obstante, decidirán siempre seguir hacia adelante, porque simplemente ya no tienen otra escapatoria.

La segunda parte de la novela se centra en relatar la vida de los refugiados de Oklahoma en tierras del Oeste americano y la hecatombe social que acaeció sobre ellos durante estos terribles años de miseria. Conocidos por el apelativo de “oakies” (término peyorativo con el que se denominó en el resto de estados a los inmigrantes procedentes de Oklahoma y estados limítrofes), los desplazados van a conformar un grupo humano que llegará a ser tratado por sus propios compatriotas como si de ratas se tratara.

Uno de los rasgos propios de la escritura de Steinbeck es intercalar momentos del relato corriente con el desarrollo de fenómenos atmosféricos que anuncian problemas o la descripción pormenorizada del funcionamiento de elementos mecánicos que participan en la historia (como el motor de un camión) con toda su tensión y rugido cuando son llevados al límite.

Steinbeck nunca ocultó que su objetivo al escribir la novela fue realizar el más duro ataque posible a los especuladores que provocaron la Gran Depresión. “Las uvas de la ira” es una novela de denuncia social de plena aplicación actual para nosotros y que además se erige como una “Road Story” tan emblemática como descorazonadora.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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