Lecturas para el verano XII – El ruido y la furia

Posted on September 10, 2015

Hoy presentamos una de nuestras últimas entradas en la serie de“Lecturas para el verano”, un verano cuyo final cada vez está más cerca. Vamos a tratar una de las obras más singulares y complejas de la literatura del siglo XX, “El ruido y la furia”, una de las novelas que propició la concesión del premio Nobel de Literatura en 1949 a su autor, Willian Faulkner.

“El ruido y la furia” representa para mí uno de los mayores desafíos que puede encontrarse cualquier lector que no haya salido de la zona de confort de las obras literarias comunes y ajustadas al canon corriente. Es un libro diferente, es un libro único y también es un libro complicado. Por todo esto, “El ruido y la furia” ofrece una de esas experiencias que dejan huella y que son recordadas en el futuro una vez se ha terminado.

El libro relata el declive de una familia humilde del sur de los Estados Unidos, los Compson. Los personajes principales son los cuatro hijos del matrimonio familiar: Jason, Quentin, Benjy y Caddy, siendo esta última la única muchacha en el grupo de hermanos. También cuentan con cierto protagonismo los criados negros de la familia. El libro se divide en varias partes, estando todas ellas (salvo la última) narradas desde el punto de vista de alguno de los cuatro hermanos que protagonizan la novela.

Lo especial de “El ruido y la furia” es que en cada una de esas partes lo que lleva el peso de la narración no es la personalidad consciente de los personajes asumiendo el papel de un narrador al uso, sino su psicología más cruda y elemental. Dada la diferencia de caracteres y capacidades cognitivas de cada uno de los hermanos, todas las partes del libro serán completamente diferentes en forma y estilo. Y es que Faulkner asocia a cada uno de los personajes un aspecto formal específico que en ocasiones resulta chocante y absolutamente heterodoxo.

Cuatro enfoques narrativos completamente distintos

Desde las primeras páginas nos encontramos de lleno con esta particular narrativa elegida por Faulkner. El capítulo de apertura nos pone en la piel de Benjy, el menor de los hermanos, que sufre de autismo y retraso mental. Faulkner emula de manera escrita la percepción especial del mundo que realiza una persona con una discapacidad tan profunda de una manera peculiar. Benjy describe sus impresiones sensibles casi de una forma mecánica, enumerando los acontecimientos que se le presentan sin aplicar un filtro consciente y carente de juicio, actuando prácticamente como una grabadora literaria. También pone especial énfasis en mencionar las sensaciones y estímulos primarios que recibe como un olor, los colores y el tacto. Benjy relaciona el olor de los árboles con su hermana Caddy, a la que adora porque es de las pocas personas que lo trata con dignidad y cariño.

Con Benjy el desorden cronológico es total. La narración no es lineal y el tiempo del discurso sigue un esquema circular. Tan pronto relata un partido de golf campestre de unos vecinos que enseguida pasa a contar alguna excursión con sus hermanos por las inmediaciones de la casa. Y aunque podríamos pensar que ambos eventos son correlativos, en realidad distan varios años entre ambos. Pero para Benjy los dos se posan en el mismo punto temporal por alguna relación especial que existe entre ellos. Cuando leemos las reflexiones de Benjy, la única pista que nos indica que estamos cambiando de tiempo y espacio en la narración es el texto en cursiva que separa cada una de las diferentes escenas que forman sus recuerdos.

Esta primera parte centrada en Benjy es un auténtico desafío para el lector. No solo por su formato sino porque al encontrarnos en la parte inicial de la novela, la presentación de los personajes y la historia nos llega de manera desconcertante. Lo prodigioso es conseguir ordenar la trama encajando los recuerdos de Benjy como piezas desordenadas de un puzzle. Para conseguirlo tomaremos como punto de referencia al resto de personajes que aparecen en medio de sus recuerdos. Los cambios en el aspecto físico de ellos y las acciones que llevan a cabo nos indican si hemos retrocedido o avanzado en el tiempo y permiten entablar una relación lógica con algún otro momento guardado en la mente del muchacho.

El complicado vínculo entre los hermanos

Lo que sin duda es esencial durante estas primeras páginas es vislumbrar las relaciones entre los hermanos. Caddy, rebelde y problemática, con su sexualidad desarrollándose, está destinada a un futuro convulso. Quentin, inteligente y al mismo tiempo visceral, adora a Caddy hasta el punto de experimentar una atracción inadecuada por su hermana. Él será el único de los hermanos que buscará un futuro en la universidad, que no le hará olvidar sus sentimientos. Jason, gruñón, simple y bruto, desprecia a Caddy y a los criados, es el que está llamado a ser el nuevo cabeza de la familia. Benjy, impedido mental y físicamente, llora cada vez que presagia alguna desgracia sobre la casa o sus hermanos.

La originalidad de Faulkner no termina en esta primera parte protagonizada por Benjy. La siguiente sección, vista desde el punto de vista de Quentin, es escrita directamente sin respetar los signos de puntuación y el uso de las mayúsculas durante los momentos de especial tensión y pesadumbre que atenazan al joven. Por su parte, el capítulo protagonizado por Jason resulta ser el más ajustado a las convenciones formales y literarias que todos conocemos, al ser Jason el hermano más corriente y apegado a lo material y lo convencional.

Y de fondo entrelazados con la historia de los tres siempre está presente Caddy, el origen de los problemas y la amargura para todos por uno u otro motivo, por su ausencia o su presencia y por el amor o el odio que dedica a cada uno.

“El ruido y la furia” es un libro difícil de describir y difícil de recomendar por su gran singularidad. Pero sin duda es una de las obras capitales de la literatura estadounidense y de la literatura experimental del siglo XX.

(Fuente de la imagen)

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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