Libros basados en sueños: ¿Conoces el origen onírico de estas 5 obras?

Posted on May 5, 2015

¡Hola de nuevo, lector!

Después del cierre de nuestro concurso, volvemos a la carga con nuestro espacio semanal de sorpresas literarias, por suerte para ti si eres de los que disfruta buceando en el pozo de curiosidades que nos ofrece el mundo de las letras. Como tal vez ya sepas, llevamos varias semanas asumiendo el papel de “agencia de viajes especializada en lectores/escritores”, proponiéndote una serie de destinos más que interesantes si todavía no tienes planes para el próximo verano y buscas inspiración en lugares de referencia literaria. No obstante, como sabemos que el presupuesto es ajustado, nuestro plan de hoy es, más o menos, el opuesto: demostrarte que, sin moverte del sitio y buscando únicamente en ti mismo, también puedes encontrar escondidas a tus musas.

Deja que te explique mejor de que va todo esto planteándote una pregunta: ¿Cuántas veces has oído eso de “apunta siempre todo lo que sueñes”? Estoy prácticamente segura de que más de una vez. No obstante, ¿cuántas veces has llegado a hacerlo antes de que el sueño se emborrone en tu memoria? Si tu respuesta es que no tantas veces como te gustaría, hoy te traigo más de una buena razón para empezar a convertir esta práctica en una rutina diaria. Sigue atento a nuestro post porque estamos a punto de presentarte 5 grandes obras que nacieron de un sueño. ¿Te atreves a predecir algún título?

“Kubla Khan”, Samuel Taylor Coleridge

El primer escritor que nos acompaña hoy en nuestra lista es el poeta inglés S.T. Coleridge, nada menos que uno de los fundadores del Romanticismo en Gran Bretaña. Coleridge es uno de esos autores que cuenta, entre su catálogo de obras, con una nacida de lo más profundo de sus ilusiones oníricas (y de la colaboración de ciertos opiáceos, todo sea dicho). Estamos hablando de uno de sus poemas más admirados, “Kubla Khan”, publicado en el año 1817 y basado en el Gran Kan mongol Kublai Khan. La historia de su origen cuenta que el escritor británico visualizó durante un sueño un poema de 300 versos sobre dicho personaje. Al despertar y comprobar que conservaba íntegramente el recuerdo de la composición, Coleridge empezó a transcribirla desesperadamente, hasta que una visita repentina interrumpió su proceso creativo, privando para siempre a “Kubla Khan” de sus versos finales.

“El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, Robert Louis Stevenson

El siguiente autor de nuestra lista tiene mucho que agradecer a sus intensos y reiterativos sueños, dado que, con su ayuda, dio vida a una de las obras más homenajeadas e inspiradoras para cualquier formato artístico que conocemos a día de hoy. ¿A quién pertenecer este gran honor? Pues al novelista escocés R.L. Stevenson y a su famosa novela “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hide”, publicada en 1886. Mientras dormía, Stevenson soñó varias veces con un personaje llamado Mr. Hyde, quién debía aterrorizarle durante sus encuentros, dado que una de las noches la esposa del escritor le despertó mientras éste lloraba en sueños. Ese gesto no fue muy bien recibido por Stevenson, quién reprochó a su cónyuge el haber interrumpido su “dulce cuento de terror” en el momento de la primera transformación del doctor en su malvado doble. Después de varias apariciones, el autor decidió lanzarse a la acción y empezó a esbozar frenéticamente su futuro libro, creando el primer borrador en tiempo récord: ¡Solo tres días!

“Misery”, Stephen King

No es ningún secreto que para el “Maestro del Terror” la literatura y el universo de los sueños van siempre de la mano, siendo la dimensión onírica una ventana por la que asomarse a su subconsciente y rescatar ideas para sus inquietantes novelas. No obstante, resulta especialmente interesante como se puso de manifiesto dicho vínculo en el caso de su obra de terror psicológico “Misery”, que vio la luz a finales de la década de los 80. El escritor norteamericano relata que la semilla que daría vida a “Misery” germinó durante una cabezada en un avión, momento en el que soñó con el futuro argumento del libro: el secuestro de un famoso escritor perpetrado por un fanático de su obra. Tras despertar, King debió sentir que no podía esperar ni un segundo para plasmar aquella idea sobre el papel dado que, de hecho, ni siquiera se concedió la oportunidad de llegar a casa: se sentó en el propio aeropuerto a escribir y redactó las primeras 50 páginas de la novela.

“Casa Tomada”, Julio Cortázar

El caso del célebre escritor argentino resulta especialmente interesante, ya que tenemos la oportunidad de conocer cómo experimentó en su propia piel las vivencias que posteriormente relataría en “Casa Tomada”, un relato incluido en la colección de cuentos editada en 1951 “Bestiario”. Por si no conoces su argumento, “Casa Tomada” cuenta la historia de dos hermanos dedicados férreamente a proteger la antigua vivienda en la que viven, hasta que un día unos extraños ruidos les alertan de que alguien más está ocupando el edificio. Así es como el autor relata, textualmente, el sueño que desencadenó la historia de la que hablamos:

“Yo soñé “Casa tomada”. La única diferencia entre lo soñado y el cuento es que en la pesadilla yo estaba solo. Yo estaba en una casa que es exactamente la casa que se describe en el cuento, se veía con muchos detalles, y en un momento dado escuché los ruidos por el lado de la cocina y cerré la puerta y retrocedí… En ese sonido estaba el espanto total. Yo me defendía como podía, cerrando las puertas y yendo hacia atrás. Hasta que me desperté de puro espanto.”

“Frankenstein”, Mary Shelley

¡Hemos llegado al final, querido lector! Y para esta ocasión hemos reservado la anécdota más interesante de todas, tanto por el escenario en el que se desarrolla como por la obra protagonista. ¿Vamos con ella? Se trata del misterioso origen de la famosa novela gótica “Frankenstein”, de la escritora británica Mary Shelley. Deja que te contemos su historia, empezando por el momento histórico en el que se produjo. ¿Has oído hablar alguna vez del “Año sin Verano”? En 1916 se produjo una fuerte caída de la temperatura global a causa de ciertos fenómenos geotérmicos y solares. Como consecuencia, los meses estivales de ese año fueron especialmente fríos en Europa. Mary Shelley, que por aquel entonces tenía 18 años, pasó ese gélido verano junto a su prometido en la residencia suiza de Lord Byron. El mal tiempo impedía a los jóvenes abandonar la vivienda, por lo que durante las noches que pasaron allí, Shelley y sus acompañantes organizaban concursos de relatos de terror y charlas sobre la reanimación humana. Tras una de esas charlas, la autora inglesa experimentó una pesadilla en que visualizó con claridad la resurrección del monstruo Frankenstein. Tras despertar, la joven escritora no pudo desaprovechar la oportunidad de compartir literariamente aquello que había visto en sueños, afortunadamente para nosotros, dando pie así al auténtico nacimiento de Frankenstein.

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Hemos terminado, así que ahora es tu turno. ¿Te ha gustado este post? ¿Eres de los que utilizan sus mejores sueños o sus peores pesadillas como fuente de inspiración? ¡Déjanos un comentario y haznos un poco más felices con él! Ya sabes lo mucho que nos gustaría leer tu opinión, tenerte cerca, escuchar tus sugerencias y verte construir relatos basados en tus fantasmas oníricos en Sttorybox, el Lugar de las Historias.

Soy algo que redacta, cuenta historias, y hace cosas con imágenes. Preferentemente divulgativas. A poder ser, sobre comida.

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