Recomendación I: “La Ilíada”

Posted on October 11, 2014

En la segunda entrada de este blog titulada “Conócete a ti mismo”, señalé la importancia de ser un buen lector para llegar a convertirse también en un buen escritor. Experimentar el trabajo de aquellos que escribieron antes que nosotros nos aporta innumerables enseñanzas a nivel formal y estético. No se trata solo de aprender cómo deben disponerse las letras para que la historia sea atrayente y eficaz, sino de comprender la mente del escritor en movimiento y cómo se inmiscuye en el texto su propia personalidad.

Esta entrada es la primera de una serie de recomendaciones de lecturas que se irán publicando a razón de una al mes. Versarán sobre obras de importancia universal de diferentes periodos históricos, autores, estilos y nivel. El objetivo de estas recomendaciones es que, además de aprender sobre escritura, amplíes tus conocimientos literarios y culturales, porque cada libro es una lección en sí mismo.

No tengo ni una sola duda sobre cuál debe ser la primera de mis recomendaciones: “La Ilíada” de Homero.
Tal vez no es la obra más asequible y sencilla con la que comenzar un conjunto de lecturas instructivas para el lector medio, pero se supone que estamos aquí porque nos gustan las letras y queremos llegar más allá, ¿no es así?
Ten también en cuenta que las recomendaciones que se recogerán en este blog no deben ser leídas en orden y obligatoriamente. Si comienzas alguna lectura y te supera o no te seduce, no dudes en dejarla apartada hasta que tu capacidad como lector y tu ánimo sean propicios.

“La Ilíada” debe ser el primer libro reseñado en este blog por un motivo muy sencillo: es la obra primordial de la que proviene todo lo que conocemos en Occidente.
Muchos grandes escritores fueron grandes conocedores de la literatura griega y sus mitos, e incluso adaptaron los mismos a sus obras. Como dice el escritor alemán Dietrich Schwanitz en su libro “La cultura”, la literatura de nuestra civilización tiene en su raíz dos fuentes fundamentales: “La Biblia” y “La Ilíada”. Son las dos piedras angulares sobre las que reposa nuestro bagaje literario. La primera enfatiza la vertiente moral, la segunda enfatiza la vertiente narrativa y por eso debemos aproximarnos a ella.

“La Ilíada” narra los compases que preceden al gran final de la Guerra de Troya, conflicto que míticamente comienza por el rapto que el príncipe troyano París realiza de Helena, esposa del rey de Esparta, Menelao.
Afrentado, Menelao convoca la ayuda del resto de reyes y señores griegos, familiares y amigos, y juntos marchan en coalición contra Troya para vengarse por el agravio cometido. Los troyanos por su parte se encomiendan para su defensa al valiente Héctor, el hijo ejemplar del rey de la ciudad, Príamo.

“La Ilíada” nos sitúa en un momento de la guerra en el que los griegos se encuentran con la moral bajo mínimos tras sufrir sus tropas el paso de la peste, llevar años manteniendo el sitio y con dos de sus líderes, el rey Agamenón y el gran guerrero Aquiles, enemistados por la posesión de una esclava. Es en este momento tan crítico cuando los grandes héroes hacen aparición en ambos bandos en pos de derrotar al enemigo y destacar en el campo de batalla. Mientras tanto, los dioses caprichosos juegan con el destino de los hombres y bajan desde las alturas para intervenir directamente en la lucha y proteger a sus favoritos.

Este relato nos transmite valores universales como el honor, el coraje, el temor, el apego por la patria y el hogar, el amor a los seres queridos, las dudas ante un destino incierto o ante el destino vaticinado. También dispone de un abanico de personajes que conforman el germen de los arquetipos básicos: el astuto Odiseo, el poderoso Ayante, el invencible Aquiles, el audaz Diomedes, el noble Héctor, el prudente Príamo, el sabio anciano Néstor.

Solo necesitas dos advertencias previas para leerla:

1) Está escrita en versos hexámetros. Lógicamente, al traducirse al español, la rima y la métrica no se suelen mantener, pero aún así el estilo lírico de la obra dista del de la prosa a la que está habituado el lector promedio.

2) El catálogo de las naves es el Canto II del libro, el segundo capítulo, para entendernos. Consiste en el listado de las tropas griegas, sus generales y el número de barcos que intervinieron en la guerra. Obviamente puedes omitir o simplemente ojear por curiosidad este capítulo totalmente innecesario para la trama y que al ser uno de los primeros transmite una idea desalentadora y equívoca de lo que es el relato en sí.

Espero que esta recomendación te sirva y en algún momento de tu trayectoria te animes a leer esta obra cumbre de nuestra civilización. Y quién sabe, puede que te ayude a convocar a tu musa como hizo con otros grandes escritores. Si es así, no olvides compartir dicha inspiración con nosotros en Sttorybox.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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