Recomendación II: “El Buscón”

Posted on November 7, 2014

No todo es drama y llanto en la literatura, hay un gran espacio preferente para las risas y la sátira. Algunas historias tienen como intención principal hacer pasar un rato divertido a sus lectores, y eso mismo fue lo que Quevedo pretendía cuando escribió “La vida del Buscón”.

El valor de “El Buscón” reside en que es la única novela de Quevedo, uno de nuestros autores más representativos del Siglo de Oro español. También en ser una de las primeras obras en recurrir al personaje del pícaro español junto al conocido “Lazarillo de Tormes”.

“El Buscón” narra las aventuras y hechos de Pablos, un joven segoviano sinvergüenza, hijo de un barbero ladrón y de una mujer de mala reputación. La historia se centra en relatar cómo Pablos sobrevive al destino que aguarda a alguien de tan baja condición y que cuenta con sus precedentes familiares, a saber: vivir en la pobreza, ser un miserable, mezclarse con sus iguales y tener que recurrir al robo y al engaño para contar con algo que llevarse a la boca. Pablos ha nacido realmente para ser un pícaro taimado y sin escrúpulos.

Poco a poco “promociona” dentro de la jerarquía de pilluelos haciendo uso de su innato ingenio y su naturalidad, no sin sufrir innumerables perrerías y percances en el proceso. La historia se pone realmente en movimiento cuando Pablos pasa a ser criado de uno de sus compañeros de escuela. A partir de ese momento abandonará Segovia y conocerá a un sin fin de granujas en los caminos y tabernas, a cada cual más esperpéntico y llamativo. Llega incluso a Madrid, entrando en contacto con la corte más destacada de pícaros que dio España.

Quevedo representa con una sátira despiadada la degeneración de aquellos personajes infames y los lugares que les servían como refugio. No es extraño encontrar la deformidad en sus rostros o rasgos extremos fruto de los rigores del hambre y de la degradación humana.
Las situaciones exageradas para ilustrar esto convenientemente son comunes. Así por ejemplo, cuando Pablos y su amo se encuentran bajo la tutela del instructor Cabra, cuenta el pícaro que aquel hombre era tan tacaño que hacía un cocido con un único garbanzo para alimentar a ambos, y que él y su amo peleaban entonces por hacerse con la legumbre.

Y aún así, entre tanta miseria y tanta decadencia, las risas son inevitables. La espontaneidad de los personajes, la actitud que muestran ante los rigores de su existencia, las manías y comportamientos estrafalarios dignos de la mayor casa de locos, las anécdotas increíbles, etc. Todo ello sirve para darnos cuenta de que en aquella España de oro, donde llegaban todos los meses barcos desde América cargados de riqueza y donde Europa entera temía a nuestro país, había también una generación de pobres gentes que a pesar de todo se conformaban con tener un poco de diversión.

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Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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