Recomendación IV – H. P. Lovecraft.

Posted on February 18, 2015

La recomendación de esta semana no trata sobre una novela en particular, sino sobre un autor concreto. No es otro que H. P. Lovecraft, un escritor que desarrolló su obra al principio del siglo XX y que es tan singular y peculiar, que merece una mención en este blog.
Lovecraft es uno de los artífices de la consolidación del género de terror, contribuyendo además al mismo con una novedosa visión que transformó y amplió los arquetipos y clichés del género, gestando lo que vendría a llamarse “Horror cósmico”.

Antes de que Lovecraft comenzara a escribir relatos, el género de terror bebía de las figuras mitológicas y seres sobrenaturales paridos por el terror gótico. Estos eran los hoy clásicos vampiros, hombres lobo, brujas y fantasmas. Lovecraft fue un ávido lector desde niño, y estaba familiarizado con esta corriente literaria, siendo un reconocido seguidor de Edgar Allan Poe. No obstante, su idea de lo que generaba terror en el ser humano no se refería únicamente a lo paranormal, sino a aquello que evidenciaba la indefensión y pequeñez del ser humano ante lo que está más allá de su entendimiento y su poder.

Los mitos de Cthulhu

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Fue así cómo nacieron los mitos de Cthulhu, el nombre con el que se conocen los trabajos que Lovecraft llevó a cabo junto a otros escritores que le profesaban admiración. El trasfondo mitológico de estos relatos se basa en la existencia de uno seres de naturaleza extraterrestre conocidos como Dioses Exteriores y Primigenios. Estas entidades tienen un origen cósmico y colosal, que retrocede mucho más atrás en el tiempo que la creación del propio sistema solar. Tienen formas aterradoras, se mueven en otras dimensiones y están por encima del tiempo y el espacio. Al lado de ellos, los humanos son meros insectos, polizontes en el planeta Tierra. Por fortuna, están cautivos o dormidos en diversos puntos de la Tierra y el universo, pero existe toda una serie de cultos humanos y criaturas alienígenas menores al servicio de estos seres de pesadilla, trabajando para hacer que sus amos despierten, recuperen su lugar y vuelvan a dominar el mundo.

Los protagonistas de los relatos de Lovecraft son habitualmente personas normales: científicos, profesores, estudiantes, viajeros, detectives, exploradores… Ya sea por pura casualidad o por investigar conscientemente sobre reliquias, cultos y lugares prohibidos, consiguen descubrir la terrible verdad escondida tras los mitos. En un mundo escéptico por naturaleza, solo ellos pueden actuar de forma desesperada para evitar que los seguidores y criaturas de los Primigenios medren por el mundo y consigan despertarlos de su letargo. Pero combatir a los mitos es tan necesario como atroz, pues supone normalmente perder la cordura o la propia vida.

El mundo está pues empapado de la presencia de estos seres que actúan sutil y pacientemente en la oscuridad. Hay determinados puntos de actividad predilectos para estas fuerzas, como Nueva Inglaterra, la región de Estados Unidos de la que era originario Lovecraft; y concretamente dentro de ella, la ciudad ficticia de Arkham.

El entorno rural con aldeas perdidas en las que cultos secretos preparan sus negros aquelarres sin ser advertidos por las fuerzas del orden, los edificios abandonados hace décadas, las ruinas de civilizaciones perdidas ocultas en el desierto y en la jungla y las dimensiones que rasgan el tejido de la realidad son escenarios comunes en estas historias.

En estos lugares se esconden criaturas monstruosas y letales, objetos arcanos esperando a ser descubiertos pero cuyo conocimiento es prohibido, espíritus malignos dispuestos a atacar a intrusos indeseados y hombres que realizan pactos oscuros para obtener poder que para la humanidad resulta sobrenatural.

El legado de Lovecraft

Pero a Lovecraft no se le debe solo la creación de una mitología original, sino que también se le reconoce un estilo propio e intransferible que consigue transmitir una atmósfera opresiva total, en la que el agobio y el estado de terror resultan inevitables. Este es su gran logro. Es una prosa sin diálogos, muy recargada de adjetivos descriptivos y que incide en expresar un entorno hostil que no se puede controlar y que mantiene en un total desamparo a los protagonistas.

Lovecraft escribió mayoritariamente relatos cortos de entre 20 y 50 páginas cada uno. “Dagón”, “La llamada de Cthulhu”, “La sombra sobre Innsmouth”, “Los sueños de la casa de la bruja”, son algunos ejemplos recomendables.
Algunos relatos alcanzan una extensión mayor, de algo más de 100 o 150 páginas, como sería el caso de “En Las montañas de la locura”, “El horror de Dunwich” y “El caso de Charles Dexter Ward”.

Más allá de que el lector actual pueda estar curado de espanto con respecto al tipo de miedos que despliega el escritor de Providence, su obra es siempre recomendable por su tremenda creatividad, ser origen de gran parte de lo que hoy entendemos como adecuado dentro de un relato de terror y su capacidad para evocar como nadie eso que coloquialmente denominamos mal rollo.

Espero que esta entrada te sirva para descubrir un escritor muy recomendable y que este te inspire para añadir historias nuevas a Sttorybox. ¡Incluso ahora puedes publicarlas bajo la etiqueta #terror! ;)

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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