Recomendación VI – Almas muertas

Posted on April 22, 2015

La literatura rusa cuenta con una serie de obras maestras escritas durante su Siglo de Oro particular, el XIX, realmente dignas de mención. Es una época de excelencia literaria cuyos coletazos trascendieron más allá de 1900. Son los años del romanticismo y el naturalismo, de Pushkin, Tolstoi, Dostoyevski, Chejov, Gogol y una miríada de nombres que conformaron un manantial de genialidad que ocupó la época dorada de las letras rusas.

Tras haber tenido la oportunidad de leer algunas de las obras de los escritores mencionados, me entretuve buscando paralelismos entre aquella Rusia imperial y la España del pasado que conocemos bien, entre el carácter del abnegado súbdito ruso y su homólogo español. Ambos países parecen moverse en las antípodas del otro, pero es realmente fácil encontrar semejanzas. Los dos se sitúan en la órbita de la Europa de la ilustración, pero siempre separados de ella, uno por los Pirineos, otro por la estepa y los Urales; suponiendo esta barrera física también una barrera psicológica y social. Al mismo tiempo son padres y herederos de sendos Imperios absolutistas lastrados durante décadas por varios gobernantes y funcionarios ineptos. Y, por último, ambos son países que dejaron escapar incontables oportunidades para alcanzar la modernidad junto al resto del continente.

Acudiendo a los individuos uno halla el mismo afán por las apariencias que desarrollaban cortesanos y burgueses como contrapartida del entorno costumbrista formado por el mundo rural y el ambiente de las frías calles de las grandes ciudades. Y en este contexto tan familiar, surgen figuras perfectamente reconocibles para nosotros, los pícaros y aduladores, los que querían vivir una vida que en realidad no les correspondía o pasar por ella saltándose las normas y buenas costumbres. Hoy hablamos de “Almas Muertas”, una novela de Nikolai Gogol que relata las disparatadas aventuras de su protagonista en pos de la adquisición de lo que da nombre al título del libro.

Almas Muertas

Publicada en 1842, “Almas muertas” narra la historia de Chichikov, un ciudadano ruso corriente, pero sin escrúpulos, que quiere ascender en su posición social urdiendo un plan tan sorprendente como rocambolesco: reunir almas muertas.

En la Rusia de la época, los siervos que trabajaban la tierra eran considerados un bien más de la propiedad de su señor. No se diferenciaban de los animales, la maquinaria y el mobiliario, en lo que venía siendo un régimen esclavista moderno. A estos trabajadores se los conocía por el apelativo de almas, de tal forma que un señor de la nobleza contaba con una cantidad determinada de ellas dentro de sus terrenos. Esta costumbre adquirió carácter oficial. El gobierno ruso disponía de un censo propio dedicado al registro de estas almas que habitaban en el seno de las grandes propiedades de los terratenientes del país.

El problema de este censo era que solo se actualizaba en intervalos considerables de años, suponiendo esto que las defunciones de los campesinos sucedidas durante el desarrollo de uno de estos periodos no fueran anotadas oficialmente hasta la siguiente fecha en la que la burocracia rusa volvía a realizar inventario. Así pues, sucedía que un propietario podía encontrarse con que algunas de sus almas, aunque de cara a la administración seguían activas, en la realidad ya no vivían, eran almas muertas. Ello falseaba la verdadera fuerza de su patrimonio humano y aumentaba la carga fiscal en impuestos que debía acometer, cuantas más almas poseyera un terrateniente, más impuestos tenía que pagar.

El plan de Chichikov

Ante esta particularidad de la administración rusa, Chichikov idea su ingenioso proyecto. A bordo de su coche de caballos y acompañado de su criado, pone rumbo a la Rusia rural y allí comienza a visitar las distintas localidades de una comarca solicitando comprar “Almas muertas”. La demanda del audaz Chichikov deja sin palabras a los lugareños y levanta preguntas. ¿Por qué desearía alguien tomar posesión de la titularidad de trabajadores fallecidos, y encima pagando por ellos? Chichikov insiste: él comprará con gusto la documentación de las almas muertas. Y aunque esté pagando por ello una suma ridícula, las almas muertas no tienen valor, es más, cuestan dinero, así que sus propietarios están obteniendo un beneficio claro con el intercambio. Ante esta jugosa oferta, algunos aristócratas comienzan a aceptar el trato.

Pronto se difunde la palabra de la increíble búsqueda de Chichikov. Además, el astuto pícaro no escatima en gastos para investirse de un aire de grandeza y opulencia que pronto le permite ingresar en los círculos de los señores, acudir a sus reuniones y fiestas. Así Chichikov se convierte con rapidez en una celebridad en las proximidades.

Pero lo que todos desconocen es lo que el forastero trama en realidad. Lejos de ser un aristócrata, Chichikov no cuenta con fortuna ni tierras, lo que gasta en las reuniones sociales son en realidad sus últimos ahorros. Todos sus esfuerzos van destinados a cumplir un objetivo secreto, puesto que ha encontrado una laguna en el sistema de la que obtener una ventaja: el número de almas de un propietario, además de establecer la carga impositiva, también se tiene en consideración para la concesión de préstamos. En el mundo real, para la economía de Chichikov es imposible adquirir decenas de siervos vivos, pero otra cosa son las almas muertas, sobre las que nadie se había fijado antes. Ese bien inútil del que todos quieren desprenderse prácticamente gratis, le proporcionará un falso patrimonio que le abrirá las puertas a un cuantioso préstamo del que podrá disfrutar con mucho tiempo de margen antes de que el censo se actualice y se descubra el fraude perpetrado.

Las miserias de las élites

Mientras Chichikov se mueve por la comarca y se mezcla con sus habitantes, tiene oportunidad de experimentar de primera mano la vida disipada de las elites gracias a su habilidad para el embuste y las falsas apariencias. Durante su periplo, incluso surge la posibilidad de un idilio amoroso con la hija del gobernador. Gogol satiriza a los terratenientes con la exageración de sus manías y sus costumbres, con comportamientos realmente hilarantes y miserables. Por momentos, la obra recuerda al Don Quijote en sus momentos más burlescos, y lo único que falta para acompañar el dislate es música de fanfarria rusa de fondo.

Nozdriov

La misión de Chichikov en ningún caso será tarea fácil. Las sospechas y envidias de algunos aristócratas será palpable desde el primer día, pero en un mundo lleno de mentirosos y excentricidades, el que se destapará como rival más peligroso de Chichikov será un loco y sinvergüenza verdadero, Nozdriov, un histriónico noble adicto al juego, que cuando descubre las verdaderas intenciones ocultas tras el acaparamiento de almas muertas que está realizando el forastero, decide tomarse como un juego más el descubrir el macabro ardid de Chichikov al resto de la comunidad.

Con “Almas muertas”, como lector disfrutarás de una obra excelentemente escrita, que además despliega una sátira brutal sobre la nobleza y la sociedad en general de aquella Rusia donde los buscavidas de primera y tercera clase integraban otra clase social. Era el país en el que, como se nos cuenta en “Crimen y Castigo”, existían profesionales en el arte de arrojarse delante de los carruajes a su paso por las calles de San Petersburgo y Moscú para cobrar una pensión por las lesiones sufridas.

Espero que esta recomendación te resulte útil y que Almas Muertas pueda convertirse en una introducción al fantástico mundo de la literatura rusa.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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