Recomendación VII – La Epopeya de Gilgamesh

Posted on May 27, 2015

Uno de los mayores tesoros que podrían hallarse en toda la historia de la humanidad sería la muestra original del primer texto escrito realizado por el hombre, la primera ocasión en la que un ser humano sintió la necesidad de idear un medio material codificado y ordenado con el que registrar de manera física el lenguaje oral con el que se comunicaba con los suyos. Tal descubrimiento tendría un valor incalculable para nosotros.

Es imposible dar con un hallazgo semejante teniendo en cuenta que es probable que los primeros lenguajes escritos con sentido y continuidad seguramente fueron grabados sobre una piedra ordinaria, el tronco de un árbol, barro o efímera arena hace muchos miles de años; demasiados como para no haberse perdido o borrado en el tiempo.

Sin embargo, sí tenemos la suerte de tener acceso al que es considerado como primer relato conocido de la civilización humana tal y como la entendemos. Hablamos de la “Epopeya de Gilgamesh”.

La Epopeya de Gilgamesh

La “Epopeya de Gilgamesh” es un poema épico originario de la antigua Sumeria, una región situada entre los ríos Tigris y Eúfrates, en los actuales Irak e Irán, y que integró parte de Mesopotamia. Allí floreció hace más de cinco milenios la primera civilización humana conocida y allí el hombre comenzó a desarrollarse como tal: construyó edificios complejos y levantó ciudades, nombró gobernantes y promulgó leyes, institucionalizó una religión y, por supuesto, tomó como costumbre escribir.

La “Epopeya de Gilgamesh” es uno de los legados que la civilización sumeria nos dejó en herencia. Hace 4.500 años nada más y nada menos, unas personas que vivían bajo el caluroso sol de Mesopotamia inscribieron sobre unas tablillas de arcilla la historia del rey Gilgamesh que da nombre al poema. Lo hicieron sirviéndose de los tallos de una planta y otros instrumentos para marcar unos caracteres en la arcilla semejantes a muescas en forma de cuña, dando lugar así a la escritura cuneiforme. Todos somos conscientes de la fragilidad de la arcilla como soporte físico por lo tanto, que 4.500 años después sobrevivieran algunas de ellas y que fueran encontradas por los arqueólogos, conforma todo un milagro.

El poema recuerda con sus versos al personaje histórico del rey Gilgamesh, señor de la maravillosa ciudad de Uruk. El poema ensalza la figura de este magnífico personaje mediante un relato plagado de aventuras y gestas legendarias que ensalzan la grandeza de la determinación humana a pesar de su fragilidad.

Al principio del poema, el rey Gilgamesh, que es mitad mortal mitad dios, gobierna la ciudad de Uruk despóticamente abusando de sus vasallos, despertando su odio y animadversión. Los dioses escuchan las plegarias de los oprimidos súbditos y deciden crear a Enkidu, un hombre medio salvaje pero de la misma talla y grandeza de Gilgamesh, cuya misión será detener al rey. Cuando Enkidu y Gilgamesh se enfrentan por primera vez, la admiración entre ellos aparece de manera natural y deciden iniciar un viaje en busca de aventuras para obtener fama y gloria, afianzando su amistad por el camino. Tenemos aquí el primer testimonio en la historia de la literatura del esquema narrativo tradicional basado en el viaje del héroe.

Juntos, Gilgamesh y Enkidu, combatirán a criaturas monstruosas, a dioses caprichosos y a sus propios defectos humanos. Cuando el viaje avanza, la búsqueda de fama y aventuras se convierte en un periplo en pos de la inmortalidad. La amistad sincera que ambos héroes forjan entre sí conmueve al lector cuando éste recuerda cuán lejos están de nosotros aquellos personajes en términos temporales pero cuán cerca se encuentran en términos humanos.

El valor de la epopeya de Gilgamesh es principalmente histórico. Pertenece a ese grupo de textos que hay que leer para comprender cómo ha evolucionado y medrado la capacidad narrativa del hombre desde hace milenios y cómo se ha desarrollado la historia de la literatura a lo largo de los siglos. Es una de esas obras cuya contribución a la cultura y conocimientos del lector actual se antepone al objetivo de actuar como entretenimiento.

No quiere decir esto que literariamente el poema no sea digno de mención ni que su lectura no sea placentera, por supuesto, pero esta obra representa los primeros pasos de la literatura y como tal no puede compararse con un relato moderno.

Con la “Ilíada” la literatura occidental comenzó definitivamente su trayectoria como arte maduro y pleno. Con “El Quijote”, “Crimen y castigo” y “Cien años de soledad” se erigió siglos más tarde como arte magistral e inigualable.

Pero mucho antes de que comenzaran todos estos hitos entre ambos puntos, entre la literatura clásica griega y los grandes escritores modernos, la “Epopeya de Gilgamesh” ejecutó los primeros andares. Leer el poema de Gilgamesh es como contemplar los dibujos y escritos infantiles que la literatura trazó durante su más tierna infancia. Es un trabajo sencillo, breve, directo, tierno, puro, maravilloso y sobre todo, imprescindible.

Amante de las letras profesional y escritor amateur. Comparto mi idilio con la literatura en sttorybox.com

Solo soy infiel a la escritura cuando me cruzo con el maravilloso mundo del cine y el dibujo.

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