Trucos para escribir un relato corto de amor

Posted on June 30, 2016

 

¿Quién no ha intentado escribir sobre el amor? Es una de las emociones más fuertes que existen. Es fuente inspiración para millones de obras de arte, así que es normal que también tú quieras reflejar esa pasión, quizás en forma de relato corto.

Para guiarte en este corto pero intenso camino, lo mejor es contar con algunos ases bajo la manga, como estos trucos que te presentaremos a continuación.

Basta con un solo amor

Es sencillo. Todo aquel que haya estado enamorado o muy cerca de estarlo, sabe que no hay ninguna relación igual a otra. Hay amores que no son correspondidos, amores apasionados o sosos, y hasta amores fraternales. Y aunque es tentador escribir una novela de mil páginas titulada “El amor y sus formas de expresarse”, para un relato corto lo mejor es centrarse en un solo tipo.

Si queremos centrar la historia en, por ejemplo, la relación de dos jóvenes descubriendo el amor, lo mejor será no incluir otras relaciones igualmente fuertes en la trama, para así poder expresarnos con mayor claridad y no entorpecer la experiencia de lectura para el público. Mezclar varias historias tiene el potencial de generar un pequeño caos, o restarle fuerza a nuestro relato.

Abarca poco y aprieta mucho

El nombre lo dice todo, relato corto. La única manera de condensar un buen argumento y grandes personajes en tan poco espacio, es suprimiendo todo aquello que sea superfluo en nuestra obra. Sí, tendrás que renunciar a algunas secuencias en la historia y olvidarte de varios actores de reparto, pero todo esto será orientado a lograr una obra sólida y bien construida.

Lo que pierdas en elementos lo compensarás en acción: todo párrafo debe tener alguna utilidad para la trama, debe impulsarla hacia adelante en algún aspecto. Y si bien debes cuidarte de no “apresurar” a tus protagonistas y apurar la trama, tampoco puedes distraerte –y distraer al lector- en caminos que no llevan a ningún lado.

Haz personajes humanos

La mejor forma de lograr que nuestras palabras lleguen verdaderamente al público, es construyendo personajes que guarden características en común con nuestros lectores. Mejor poner a raya a los príncipes azules y las damiselas en peligro, y optar por seres que generen una mayor empatía, con sus virtudes y sus defectos. Al fin y al cabo nadie es perfecto, y ver estos fallos presentarse en el protagonista de la historia puede significar un gancho perfecto para los lectores.

Pero a pesar de nutrirte de personajes humanos, debes esforzarte por llevarlos a esfuerzos extraordinarios. Básicamente, lo que se busca es reflejar el poderío del amor en las acciones de tus protagonistas, y para esto hay que llevarlos al límite (o muy cerca de él). Lo que nos lleva al siguiente truco.

No se la pongas fácil a tus protagonistas

Nada más aburrido que una historia como “chico conoce a chica, se gustan, se hacen novios, se casan y viven felices”. Lo que hace grandiosas a las obras de amor son las dificultades, las pruebas y obstáculos que surgen en la trama y generan conflictos en los personajes.

La selección de los obstáculos se dará de acuerdo a los protagonistas que hayas escogido: un amor “imposible” puede enfrentarse a las respectivas familias, una pareja homosexual tendrá el obstáculo del rechazo social, etc. Lo importante es generar problemas que sean verosímiles, y que a su vez se resuelvan de una forma lo más lógica y congruente posible.

Usa la cabeza (de los personajes)

Y para crear estos conflictos no solo podemos recurrir a factores externos, también podemos nutrirnos de la mente de nuestros personajes

Como todos sabrán, el amor provoca un abanico casi infinito de pensamientos, y muchos de ellos no son tan agradables como podría pensarse. Más de uno de vosotros se habrá encontrado pensando “¿De verdad quiero a esta persona?” cuando faltan minutos para casarse, o “¿Por qué no siente él/ella lo mismo que yo?”, en casos de amores no correspondidos.

Incluir en la trama dilemas internos no solo ayuda a darle color al relato, si no que humaniza un poco más a los personajes y los acerca a la masa lectora, que podrá verse reflejada en las mismas dudas que experimentan los protagonistas.

Para escribirlo hay que vivirlo

Muchas veces la razón de ese bloqueo de escritor no es indecisión o pereza, sino sencillamente una falta de musas, o poco conocimiento del tema. Aunque pueda sonar un poco cursi, para escribir sobre el amor no hay nada mejor que experimentarlo de primera mano

Ya sea como “investigación previa” antes de redactar, o para tomarte un respiro si las letras no fluyen, intenta pasar el tiempo con tu pareja, interés amoroso, o con tus seres queridos. Verás que la aparición de esos sentimientos sobre los que quieres escribir harán que se engrase la maquinaria, y comiencen a gestarse las buenas ideas. Así que no subestimes el poder del amor, y busca la inspiración allá donde te sientas a gusto.

Romántico sí, cursi no

Está bien usar el lenguaje romántico, pero sin exagerar. Necesitarás el toque de color que tienen las expresiones amorosas, la musicalidad de algunas palabras o frases llenas de pasión, pero como todo en esta vida, excederse es una mala decisión. Haz que tu obra resulte agradable y evoque sentimientos de amor, pero que no raye en lo cursi por el uso reiterado de este recurso.

Final… ¿feliz?

Será tentador para muchos el resolver nuestra historia con un final feliz, donde los personajes principales se retiren a una isla de la Polinesia Francesa a vivir su historia de amor idílico. Suena hermoso, pero a veces no es el final que necesitamos.

En algunos casos la mejor manera de cerrar la trama es con un desenlace algo agridulce… o directamente agrio. La respuesta te la darán tus personajes, sus acciones a lo largo del relato, y lo que se podría esperar de ellos en la situación donde se encuentran.

 

Hago el ganso, fotos y, a veces, escribo.

Comentarios

comentarios